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Para un debate irrestricto e incesante

Existe la más grande diferencia entre presumir que una opinión es verdadera, porque oportunamente no ha sido refutada, y suponer que es verdadera a fin de no permitir su refutación. John Stuart Mill La comunicación entre los hombres puede provocar aburrimiento, fastidio, violencia, pero igualmente beneficios, incluso de carácter intelectual. Ese contacto con el prójimo haría posible nuestro engrandecimiento, notando equivocaciones e incitando a su rectificación. Es cierto que, conforme a lo explicado por Humberto Giannini, las personas pueden conversar, dialogar y discutir; sin embargo, al perseguir la verdad junto con un saludable afán competitivo, el valor del debate resulta extraordinario. Ocurre que, cuando es consumada por sujetos que no están subyugados por dogmas ni son tributarios del fanatismo, la lucha de ideas se vuelve fundamental para mejorar su convivencia. Esas disputas del pensamiento permiten que las normas sociales no contemplen ninguna intangibilida...

La vigencia del melgarejismo

¿Creéis que el Melgarejo del sexenio hubiera sido lo que fue si en todas las frentes hubiera leído la reprobación, si en todas las miradas hubiera visto el destello de la indignación, y si en todas las conciencias hubiera adivinado el anatema? Thajmara Al revisar la historia de Bolivia, como, en general, pasa con aquélla que pertenece a naciones del Tercer Mundo, uno encuentra gobernantes pintorescos, dicharacheros, cómicos, aunque también sanguinarios, monstruosos y preponderantemente perjudiciales para sus conciudadanos. Con seguridad, en ese campo, la monotonía no es una de las características primordiales. Ningún individuo que osara resumir el pasado sufriría por ese problema conocido como aburrimiento. Pero el precio de tal peculiaridad es elevado, pues, mientras más llamativas sean las autoridades, mayores serán los desbarajustes e insensateces que produzcan. En este orden de razonamiento, resulta preferible el tedio que traen consigo hombres sin atributos espec...

Por una diplomacia que rechace tiranías

Ésta es la máxima esencial que deberá orientar al político moral: si en la consolidación del Estado o en las relaciones entre Estados, hay vicios que no pudieron evitarse, es obligatorio, en especial para los gobernantes, remediarlos tan pronto como sea posible… Immanuel Kant La naturaleza no impone a las personas ninguna clase de asociación; cuando esto se consuma, tiene como justificación el más franco e innegable interés. Yo no estoy obligado a relacionarme con alguien que, mediante sus conductas o aun ideas, procura la devastación de condiciones en las cuales me siento a gusto. Anular esa libertad es atentar contra uno de nuestros mayores tesoros; las imposiciones en ese campo son un agravio que no merece la indulgencia. Pese a su importancia, no descarto que, al momento de establecer lazos con los demás, muchos hombres sean dominados por caprichos e impulsos meramente viscerales. Desde su perspectiva, las reflexiones al respecto serían superfluas. El punto negativo e...

Otro monstruo de la izquierda

Nosotros no queremos amabilidad, nosotros queremos la guerra. Mao Zedong Los enemigos del liberalismo, al que acusan de ser inhumano, entre otras cosas fantásticas, no tienen un pasado perfecto. Es verdad que sus discursos están recargados de altruismo, aparentando un insuperable amor por todos los hombres. Si uno se atuviese a las intervenciones públicas de sus adeptos, los criterios al respecto serían sólo positivos. Aun las miserias ocasionadas por sus ideas en el campo económico podrían observarse sin tanto rigor, pues, en resumen, el bienestar del semejante les habría causado auténticas preocupaciones. Sin embargo, cualquiera de las peroratas que pronuncian sus representantes encuentra objeciones contundentes para ser creída. Gracias a la realidad, cuya frialdad no es perturbada por sus patrañas, conocemos que los ensueños del colectivismo se convirtieron en brutalidades. Es irrelevante que, para evitar la revelación de sus deméritos, se opte por desconocer toda ...

El inaguantable paraíso de los degolladores

Una de las contradicciones fundamentales del relativismo cultural consiste en que el respeto a las culturas ajenas, el reconocimiento del otro, lleva inevitablemente a admitir culturas que no reconocen ni respetan al otro. Juan José Sebreli La historia está sobrecargada de hombres que celebraron el aniquilamiento del prójimo. En muchas ocasiones, el festejo por esa eliminación ha sido solitario; sin embargo, la modalidad colectiva nunca dejó de castigarnos con su presencia. No aludo a muertes que se producen cuando las personas optan por la guerra, ese invento tan extremo cuanto indispensable para resguardar condiciones mínimas de civilidad. Es que no todos quienes participan en un conflicto bélico ansían la extinción del contrario; una obligación, a menudo cuestionable, ha puesto en ese jaleo a individuos con reservas al respecto. Descarto, pues, a ese tipo de combatientes para ilustrar mi afirmación. Lo que imagino, cuando formulo esa opinión, es un escenario en el ...

Tributo a una biblioteca envidiable

Mi vida ha sido de un estilo no solo periclitado sino ya casi incomprensible, porque sus acontecimientos mayores no fueron revoluciones o amoríos sino el hallazgo de ciertos libros y el descubrimiento de unos cuantos autores. Fernando Savater En sus memorias, tituladas Mis años de aprendizaje , Hans-Georg Gadamer escribe sobre personas a quienes trató cuando era universitario y con las que reconoce cierta influencia. Además de resumir idearios, él aprovecha la ocasión para recordar algunas particularidades que tuvieron Martin Heidegger, Gerhard Krüger, Karl Löwith, entre otros mortales. Con cada uno, hallamos razones para no despreciar sus obras, pues, aun cuando admitieran críticas, contribuirían a nuestro crecimiento. No obstante, subrayo la evocación de un profesor que enseñaba en Heidelberg. Me refiero a un intelectual que, semanalmente, visitaba la librería Koester para conocer novedades. Tenía en el lugar hasta un asiento que lo aguardaba; tras situarse allí, las ...

El ilusorio derrumbe del socialismo

Debemos cuidarnos de cometer un error equivalente al de los “marxistas”, es decir, ver en la liberalización del mundo soviético… ¡una necesidad histórica! Guy Sorman Tras haber llenado el planeta de humillaciones, servidumbres, torturas, asesinatos y millonarios con aval gubernamental, los experimentos del colectivismo parecían llegar a su fin. Se agotaba la penúltima década del siglo XX; los ciudadanos de países adscritos al socialismo, en sus distintas variantes, ya no tenían paciencia. El desprecio a sus proyectos individuales, incluyendo la pretensión de no ser controlado por ningún burócrata, se hacía inaguantable. La falta de respeto a su libertad había sido consentida por demasiadas generaciones; en consecuencia, los cambios se tornaban imperiosos. No es falso asegurar que aun el hambre impulsó movilizaciones de hombres contrarios al sistema defendido por la U.R.S.S. Claro que, para evitar un desmoronamiento inmisericorde, se planteó a quienes protestaban la posi...

Un filósofo contra el Nobel

    Refinada soberbia es abstenerse de obrar por no exponernos a la crítica. Miguel de Unamuno y Jugo Según Cioran, alcanzar la gloria es un anhelo que tienen todos los hombres. En su criterio, si fuésemos absolutamente sinceros, evitando cualquier temor a ser criticados por los demás, proclamaríamos que las alabanzas nos resultan cómodas, aun determinantes para conocer la felicidad. No debemos pensar en una fugaz felicitación del prójimo, aquel comentario que se lanza con el objeto de reconocer algún acierto. Esta clase de acciones tiene relevancia; sin embargo, cuando es inmoderado, el amor propio no se detiene allí. Persuadido de su valor, un individuo no tendría sosiego hasta que se hiciera justicia, otorgándosele un lugar entre quienes, por sus proezas, ganaron la inmortalidad. Desde luego, un afán tan grande como ése no se explica sino cuando hay dudas sobre las virtudes que uno tiene. Pasa que, cuando se está seguro de sus talentos, los veredictos del...

La sentencia del profeta Fukuyama

…aunque la guerra militar había terminado; la ideológica proseguiría. Para mí, ésta era la guerra entre el iluminismo, aliado de la democracia, y el oscurantismo inherente al fascismo y al nazismo. Mario Bunge En el verano de 1989, Francis Fukuyama publicó un artículo cuyo título era una pregunta, «¿El fin de la historia?». Ese texto de quince páginas, aparecido en la revista The National Interest , produjo controversias a nivel internacional. Es cierto que sus contradictores fueron incalculables, amén de feroces; sin embargo, hubo también quienes defendieron lo expuesto por ese intelectual. Conviene anotar que ni siquiera entre los liberales, conglomerado con el cual se le podía relacionar, hubo reacciones uniformes. Tres años después, dicho trabajo inspiró un libro que consolidó el prestigio del autor. No es exagerado asegurar que ninguna de sus obras posteriores alcanzó los niveles conquistados por esa primera experiencia. Es indudable que sus apreciaciones pueden aú...

Centenario de un autor ensombrecido

La gloria se equivoca casi siempre y rara vez se adquiere por motivos que podrían justificarla. Ernesto Sabato No fue sólo amigo de Borges, con el que regaló al mundo creaciones indignas del olvido. Reducirlo a esa condición refleja una censurable incultura. Creo que, aunque se pierda en la contienda, quien aspire a no desencadenar insultos debe luchar contra esa insensatez. Es innegable que, al pronunciar su nombre, uno recuerde las genialidades consumadas bajo el seudónimo Honorio Bustos Domecq. Por otro lado, no cabe desdeñar ninguna de las antologías que gestaron juntos, evidenciando su profundo apego a los libros. Se trató de una relación que, iniciada en 1932, sería generosa hasta el final. La utilidad del vínculo tiene que merecer una valoración especial. Porque son múltiples los argumentos de narraciones que fueron analizados por ambos autores, procurando el hallazgo del mejor. La trama era muy importante para ellos; sin embargo, lo fue asimismo el sentido del h...

Del mando al gobierno

Sólo hay una manera de aprender a mandar, es aprender a obedecer. Franz Tamayo Tal como lo ha expresado Jonathan Wolff, una de las preguntas que tiene mayor importancia en la filosofía política es: “¿Quién debería mandar?”. Con seguridad, el asunto interesa desde que los individuos se sintieron impelidos a organizarse para satisfacer sus necesidades. La obtención de ése y otros fines, esenciales para el establecimiento de la sociedad, requería un orden, pero también la presencia del que, rigiendo a los demás, gestionara su vigencia. Era preciso contar con quien velara por el cumplimiento de las reglas, normas en donde su arbitrio resultaba determinante. Tomando en cuenta esta relevancia que era dispensada al titular del mando, se recurrió a diferentes criterios para respaldar su elección. Así, revisando la historia, hallamos el fundamento del acto de mandar en la fuerza física, los años, las deidades y, gracias al adelanto propiciado por Grecia, la decisión que se co...

Desacralización de los movimientos sociales

…la gran lección de la historia es que no se ha aprendido la lección de la historia. Aldous Huxley Ningún Estado se justifica si no sirve para satisfacer las necesidades de los hombres que lo constituyen. Esto implica que, cuando hay democracia, los gobernantes tengan que hacer lo posible por atender sus pedidos. Es verdad que, a veces, las exigencias del ciudadano pueden ser excesivas, impidiendo la ejecución de una solución inmediata. No obstante, las autoridades tienen la obligación de formular y, además, aclarar los motivos que obstaculizan ese avance. Se lo deben al individuo, a esa persona que, aunque no tenga gremio alguno, merece su respeto. No se ignora que, de modo circunstancial, el prójimo pueda unirse a otros, presentando demandas al sector público e intentando luego su atención. Lo que jamás se perdona es olvidar el carácter superfluo del número de reclamadores. Idealmente, las quejas individuales no deben tener una dignidad menor a la del requerimiento qu...

Mezquindad e ilusión de la tecnocracia

Platón quiso convertir en amos a los filósofos; los tecnócratas quieren hacer de los ingenieros un consejo de vigilancia de la sociedad. Max Horkheimer En un texto que compuso cuando era muy joven, Unamuno manifestó:  « Pedid el reino de la ciencia y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura » . Ese autor estaba entonces dominado por el optimismo que, durante varios años, la ciencia no dejaría de provocar en las personas. La regla era suponer que no había problema invencible para los científicos. Los avances del progreso se presentaban como algo tan hacedero cuanto ineludible. Bastaba solamente recurrir a la observación de los hechos, el método, entre otros conceptos, para brindar una solución contundente a temas que nos habían agobiado hasta ese momento. La senda de las contestaciones definitivas había sido encontrada para saciar nuestros antojos. Se creía que los días de incertidumbre terminaban gracias a la razón, pulverizando mitos, supersticiones, f...