¿Se quiere una mayor libertad que la de elegir el momento de la partida? Carlos Alberto Montaner En 1996, hace ya 30 años, se publicó Cartas desde el infierno . En rigor, las páginas del libro no fueron escritas por su autor, sino dictadas, pues había una dificultad insalvable para el efecto. Ramón Sampedro, quien lo firma, estaba tetrapléjico, no pudiendo mover piernas ni brazos. Era entonces, según él, «una cabeza viva en un cuerpo de muerto». Había tenido un terrible accidente que lo dejó postrado en cama, donde permaneció durante casi tres décadas, pese a un deseo distinto. Quería que lo ayudasen a terminar con su vida, porque, en aquellas condiciones, continuar así no le parecía digno. En esa obra suya, volumen que nunca he sido capaz de releer sin conmoverme, reivindica la eutanasia. Entendiendo que se trata de un acto racional cuyo juez es la conciencia, plantea una sola duda, vale decir: ¿alguien puede obligarnos a vivir en la sinrazón? Subrayo lo ...
Los derechos niveladores de la generosa inspiración democrática se han convertido, de aspiraciones e ideales, en apetitos y supuestos inconscientes. José Ortega y Gasset Obviamente que no; sin embargo, la realidad puede incitarnos a dudar al respecto. Me refiero al extraordinario número de candidaturas que han sido presentadas para participar en las elecciones venideras. Es cierto que Bolivia tiene nueve gobernaciones y centenares de gobiernos municipales, por lo cual la presencia de cuantiosos postulantes resulta inevitable. Mi punto es que, en esta ocasión, se ha rebasado lo imaginable. Son más de 34.000 personas que apuestan por alcanzar esos espacios burocráticos. No descarto que haya mortales desquiciados u hombres en busca de fama circunstancial. Lo preocupante tiene como protagonistas a individuos que, sin sustento alguno, se creen capaces de asumir ese tipo de responsabilidades. Peor aún, pienso en gente que se siente casi obligada a emprender dicha ...