Mucho más abundantes se cosechan los frutos del talento, de la virtud y de todo privilegio cuando se los comparte con los allegados . Cicerón Mariano Baptista Gumucio, un titán cultural en este país, acaba de morir. Nacido en 1933, tenía edad como para ser mi abuelo; no obstante, desde 2004, fuimos amigos. A lo largo de su vida, recibió incontables y, además, legítimas distinciones. Sobresalió en muchos terrenos. Se ocupó del periodismo, desempeñándose como columnista, al igual que, durante varios años, ejerció la dirección de un diario. Fue servidor público, habiendo llegado a ser ministro de Educación, embajador y cónsul. Cabe añadir su profundo interés por la historia y, en general, el campo literario. Los libros que llevan su firma son tan numerosos cuanto reveladores de diversos intereses. Si bien la cultura es un ámbito en donde podrían conectarse considerables textos que compuso, su curiosidad no conocía límites. En este sentido, no sorprendía que comentase ...
¿Se quiere una mayor libertad que la de elegir el momento de la partida? Carlos Alberto Montaner En 1996, hace ya 30 años, se publicó Cartas desde el infierno . En rigor, las páginas del libro no fueron escritas por su autor, sino dictadas, pues había una dificultad insalvable para el efecto. Ramón Sampedro, quien lo firma, estaba tetrapléjico, no pudiendo mover piernas ni brazos. Era entonces, según él, «una cabeza viva en un cuerpo de muerto». Había tenido un terrible accidente que lo dejó postrado en cama, donde permaneció durante casi tres décadas, pese a un deseo distinto. Quería que lo ayudasen a terminar con su vida, porque, en aquellas condiciones, continuar así no le parecía digno. En esa obra suya, volumen que nunca he sido capaz de releer sin conmoverme, reivindica la eutanasia. Entendiendo que se trata de un acto racional cuyo juez es la conciencia, plantea una sola duda, vale decir: ¿alguien puede obligarnos a vivir en la sinrazón? Subrayo lo ...