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Sobre la necesidad de callar

No se puede seguir viviendo, haciendo cosas, y al mismo tiempo sostener que todo carece de sentido; lo más coherente sería el silencio , la inmovilidad . Juan José Sebreli Nuestra gratitud por el esfuerzo que realizaron los pensadores antiguos nunca será suficiente. Grecia contempló entonces cómo, desde Tales hasta, por ejemplo, Aristóteles, se apostó por abandonar el mito para enaltecer la razón. Ellos advirtieron que varias de las explicaciones pregonadas por sus autoridades y conciudadanos eran insatisfactorias. Podían contar con el beneplácito de diversas generaciones, incluso remontarse a tiempos bastante remotos; no obstante, aquello resultaba ineficaz si pretendíamos descubrir verdades. No debían ser oráculos, sacerdotes, dioses ni hombres de armas, por supuesto, quienes nos marcaran el cambio a seguir en ese cometido. No interesaba que, auxiliada de sus respectivas instituciones sociales, la tradición requiriese plena sumisión al respecto. Teníamos que ser nosot...

Frente al pesimismo y la candidez

¿Quiere decir esto que deba abandonarme al quietismo? No. En primer lugar, debo comprometerme; luego, actuar según la vieja fórmula: no es necesario tener esperanzas para obrar. Esto no quiere decir que yo no deba pertenecer a un partido, pero sí que no tendré ilusión y que haré lo que pueda. Jean-Paul Sartre En el análisis que realiza de la cultura occidental, Emmanuel Berl opta por quitar igualmente autoridad a pesimistas y optimistas. Conforme a su criterio, las experiencias que hemos acumulado hasta el momento estarían en condiciones de motivar ambas posturas. En efecto, así como, con facilidad, podemos hallar más de una razón para subrayar la perversidad e infamia de los hombres, es también posible conmoverse frente a las acciones del prójimo. No negamos que hubo esa monstruosidad mayúscula de Auschwitz ni, menos todavía, las hambrunas o los abusos originados en el ejercicio arbitrario del poder. Cualquier época sirve para notar injusticias. Con todo, la mira...

Denegri o cuando la televisión no es basura

La cultura no salva nada ni a nadie, no justifica. Pero es un producto del hombre: el hombre se proyecta en ella, se reconoce; sólo le ofrece su imagen este espejo crítico. Jean-Paul Sartre El imperio del mal gusto y la frivolidad es apabullante cuando se toma contacto con los medios. Nos topamos con creaciones que contradicen la supuesta inteligencia superior del hombre. Existe una suerte de competencia que, al final, encumbraría a quien nos exigiera el menor esfuerzo reflexivo. Predomina la creencia de que su público está compuesto por homínidos cuyas mentes no soportan ni siquiera una operación aritmética. No es un mal novedoso, puesto que está presente en distintas épocas. Sin embargo, la situación ya habría superado las pésimas expectativas que se tenían al respecto. En especial, la televisión sirve como clara prueba de tal degradación. Es que casi todo en ese campo parece haber sido preparado para el embrutecimiento y la banalización del espectador. Felizmente, ...

Juzgar en política

Porque aunque la facultad de juzgar es un tema filosófico, no es una competencia específicamente filosófica, pues son los discursos de aplicación los que la apuntalan metódicamente. Otfried Höffe En el último de sus grandes proyectos, denominado La vida del espíritu , Hannah Arendt reflexiona sobre tres conceptos fundamentales, a saber: pensamiento, voluntad y juicio. En el tercer caso, sus consideraciones asociadas con el acto de juzgar tenían como pieza central las ideas políticas que fueron expuestas por Kant. Es cierto que este filósofo no escribió mucho al respecto; sin embargo, lo hecho por él –por ejemplo, cuando discurre acerca de la paz entre las naciones– fue suficiente para provocarnos en tal ámbito. Así, ese campo en que son tratados los asuntos de orden público se nos presenta como propicio para el ejercicio de la crítica. Porque, si bien la facultad de juzgar podría consentir diversas significaciones, se apela aquí a los cuestionamientos que pueden ser for...

Lo inteligente de ser bueno

Si no fuese siempre razonamiento, cualquier decisión se habría tomado sin convicción y con una conciencia meramente persuadida o ficticia. Aunque su fin o sus efectos fueran buenos, sería una decisión in-moral. Norbert Bilbeny Aun cuando haya gente que sirva para refutar la idea, no es una equivocación presentar al hombre como un animal inteligente. Me refiero a su capacidad de resolver problemas, sean éstos simples o complejos. Desde luego, esto no quiere decir que todos la ejerciten del mismo modo. Es más, si nos detuvieramos en el ámbito de la política, probablemente, concluiríamos que hay quienes jamás intentaron hacerlo; poco importan sus títulos, capacitaciones o grandilocuencia. La reiteración de absurdos en los quehaceres del poder no permite otra conclusión. Pese a ello, ni siquiera los casos más groseros de torpeza bastan para desechar cualquier expectativa en torno a su posible uso. Suponemos, pues, que, tratándose de seres humanos, su cerebro funcionará con ...

La ilusoria pretensión del control absoluto

Cuando se elimina este freno del orgullo se da un paso más en el camino hacia un cierto tipo de locura: la intoxicación de poder que invadió a la filosofía con Fichte y a la que los hombres modernos, sean o no filósofos, se sienten predispuestos. Bertrand Russell Es erróneo suponer que la moderación resulta siempre positiva. Ocurre que, en ocasiones, las pretensiones elevadas pueden ser beneficiosas. Una genial obra de arte no suele relacionarse con aspiraciones menores del autor. Por supuesto, no descarto que, casi de forma regular, las personas se hayan topado con malos ejemplos al respecto. Los deseos de tener el poder absoluto, verbigracia, han dejado en lo pasado razones válidas para justificar su censura. Puede usar un tono modesto; empero, tarde o temprano, la megalomanía del gobernante nos tendrá como víctimas. En consecuencia, cabe tener reparos cuando aspirantes al ejercicio del mando dejan advertir su predilección por lo absoluto. Despreocuparse de aquello ...

Contra la superficialidad y el simplismo

He aspirado siempre a un pensamiento multidimensional. Nunca he podido eliminar la contradicción interior. Siem­pre he sentido que las verdades profundas, antagonistas las unas de las otras, eran para mí complementarias, sin dejar de ser antagonistas . Edgar Morin Vivimos en una época que, generalmente, por desgracia, no busca la profundidad, sino, como sostuvo Arendt, el aplanamiento. En efecto, muchas personas prefieren eludir las exigencias de orden intelectual, el esfuerzo que se precisa mientras procuremos distanciarnos del engaño. Existe una peligrosa predilección por permanecer en la superficie, relegando cualquier inquietud que sea capaz de afectar nuestra paz. Es que, teniendo esa clase de actitudes, numerosos problemas no son advertidos ni, por ende, analizados para su respectiva resolución. Porque no basta con examinar las consecuencias, lo que se nos muestra sin complicaciones, a simple vista; debemos también apostar por examinar sus raíces. Está claro que...

Cuando los libros comienzan la batalla

No se trata de hacer inteligible una obra, sino de sensibilizarnos hacia lo que constituye su valor. André Malraux En 1888, mucho antes del llamado de Sartre al compromiso intelectual, Manuel Gonzáles Prada denunció a la fraseología, un vicio que infestaba Perú. Así, en diferentes ámbitos que presentaba la literatura de su país, nos topábamos con palabras tan abundantes cuanto infértiles. Pero no pasaba solamente por la cantidad, ese número del todo indigerible que no refleja buen juicio ni, menos aún, escrúpulos estéticos; el problema giraba en torno a las ideas. Se decía demasiado sobre diversos temas, mas casi nada valía la pena. Podíamos llenar numerosas páginas; empero, poco resultaba útil para las tareas del pensamiento. Se demandaba, pues, la presencia de escritores que asuman el deber de abrir los ojos del prójimo, ayudando a liquidar mitos, supersticiones y prejuicios. Porque las reflexiones que se dejan por escrito pueden suscitar cambios de gran valía. Un...

H. C. F. Mansilla y la vocación intelectual

La persona se define por su asentimiento a los valores de la verdad, la belleza y el bien ético; por su vocación de realizarlos. Pero la proyección hacia los valores no es válida si no es directa y libre, esto es, si no es personal . Francisco Romero En una conferencia del año 1970, don Julián Marías enseñó que, aunque lo intentáramos, nunca podríamos escoger dos ingredientes radicales de nuestra vida. El primero es la circunstancia, esas condiciones que, en mayor o menor medida, influyen cuando debemos tomar decisiones. Así, tenemos factores físicos, químicos, pero también políticos, económicos, culturales y, desde luego, históricos que nos colocan en un escenario menos amplio de lo supuesto. No significa que nos dejen sin alternativas; simplemente, éstas pueden llegar a reducirse de manera severa. El segundo elemento que no podríamos elegir es la vocación. Se trataría de un llamado gracias al cual el hombre se realizaría a cabalidad. Es cierto que, por distin...

La tradición del doctor altoperuano

Al intelectual no le es lícito mentir, y si miente debe perder el derecho a ser tratado como tal. Julián Marías La frase indignó a Franz Tamayo porque, según este poeta y maravilloso insultador, sirvió para denigrar al boliviano. Los problemas que amargaban la vida de sus compatriotas habían sido, pues, agravados debido a esas palabras inmortalizadas por Gabriel René Moreno. Pasa que, cuando hablaba del “doctor altoperuano”, el historiador no tomaba la pluma para elogiar sus virtudes; se trataba de atacar a un ser legítimamente repudiable. No pasaba por el origen regional; cualquiera podía incurrir en esas actitudes y prácticas. Aludo a individuos que se caracterizan por la doblez y las astucias inescrupulosas. Olvidan toda idea de moralidad, ya que un marco ético les resulta inconcebible. Como es sabido, Casimiro Olañeta fue un caso emblemático, una persona que cambió de bando en la lucha independentista y, durante varios años, manipuló a hombres del más diverso ...

Cuando el pensamiento es maléfico

El hombre moderno tiene la pretensión de pensar despierto. Pero este despierto pensamiento nos ha llevado por los corredores de una sinuosa pesadilla, en donde los espejos de la razón multiplican las cámaras de tortura.  Octavio Paz Estamos acostumbrados a concebir el pensamiento como algo positivo y, por tanto, deseable. Creemos que, merced a su ejercicio, los hombres se hallan en condiciones de progresar. Así, asociamos su puesta en práctica con el mejoramiento de nuestra existencia, tanto individual como social. Por el contrario, si llevamos a cabo actividades que le resultan adversas, lo venidero no podría sino ser considerado sombrío. Se entiende, pues, que, por sí misma, cualquier reflexión contribuiría invariablemente al bienestar de quien la consumara. La revisión del pasado nos ofrecería más de un ejemplo al respecto. Aludo a sujetos que, usando el cerebro, meditando y teorizando, habrían tenido una vida digna de ser admirada. Es más, si, com...

El mar, un opio de muchos bolivianos

    Quien filosofa no está de acuerdo con las ideas de su época. Goethe En 1844, mientras reflexionaba sobre una obra de Hegel, Marx lanzó su famoso ataque: la religión es el opio del pueblo. No era el primer individuo que relacionaba los conceptos de fe y adormecimiento, hasta pasividad frente a las injusticias. En efecto, antes que él, tanto Heine como Hess habían formulado ideas similares, aunque sus analogías no tenían el mismo propósito. Tiempo después, Raymond Aron tomó la palabra y criticó al marxismo, denunciando que éste era un opio de los intelectuales. Así, quienes adoptaban esa ideología perdían su capacidad crítica, procurando que ningún elemento de la realidad sirviera para refutarlos. Según esta óptica, se debía desechar todo cuestionamiento, limitándose uno a repetir verdades de autoridades o superiores. Lo fundamental era evitar complicaciones, confiando en que un par de simplezas basten para explicarnos todo. Como pasa con cuantiosos países...

La siniestra payasada

Somos una casta de soberbios. Llevamos en el tuétano del alma la soberbia y con ella la envidia. No he encontrado todavía entre nosotros majadero que se haya convencido de que lo es. Ante una cosa que no entiende sino a medias o que no entiende del todo, todo se le ocurre, menos confesar que excede de su capacidad. Miguel de Unamuno y Jugo En 1935, Simone Weil, filósofa y ensayista que llevó la coherencia de carácter ideológico a los extremos más desconcertantes, escribió una carta para su amiga Albertine Thévenon. Ya había tenido la experiencia de trabajar en una fábrica, distanciándose del mundo teórico que a numerosos izquierdistas, protectores entusiastas del proletariado, les bastaba. Ella dejó su puesto de profesora, cargo ganado merced a un excepcional desempeño académico, para tener esas vivencias. Por esta razón, cuando se dirigió entonces a su corresponsal, aprovechó para criticar al considerable grupo de sujetos que prometían un nuevo mundo, una genuina u...

Pedagogía de la deslealtad

Querría ver un mundo en el que la educación tendiese a la libertad mental en lugar de a encerrar la mente de la juventud en la rígida armadura del dogma, calculado para protegerla durante toda su vida contra los dardos de la prueba imparcial. Bertrand Russell En su libro Lecciones de los maestros , George Steiner escribe sobre varias relaciones entre discípulos y educadores. A través de sus páginas, signadas por el encanto que suele distinguir la prosa del autor, nos encontramos con diferentes parejas; algunas son literarias, pero hay también filosóficas. Un caso que resulta llamativo es el de Martin Heidegger. Sucede que, en principio, fue alumno de Edmund Husserl; es más, sin su fenomenología, Sein und Zeit , la obra más conocida que escribió, jamás habría sido elaborada. No es casual que la primera edición estuviese dedicada a su entonces entrañable profesor. Sin embargo, con el paso del tiempo, su distanciamiento de las enseñanzas que había recibido ser...

El proceso de la desvergüenza

La vergüenza constituye la más íntima atadura social que nos liga, por encima de todas las reglas concretas de la conciencia, a los patrones generales de comportamiento. Peter Sloterdijk En el cuarto libro de su magistral Ética a Nicómaco , Aristóteles reflexiona sobre la vergüenza. Para el famoso discípulo de Platón, su presencia en nuestras vidas resultaría provechosa desde la perspectiva moral. Pasa que, cuando somos incapaces de usar correctamente la razón, ese pudor nos serviría como alarma, alertándonos ante situaciones reñidas con lo bueno. Así, el miedo al desprestigio nos paralizaría, frenando un impulso que podría conducirnos a la burla o una contundente censura. Porque la revelación de una condición tan propia cuanto impublicable puede ocasionar esas consecuencias. Es verdad que se trata de un auxilio muy elemental, necesario sólo mientras seamos inmaduros y no sustentemos nuestras conductas mediante argumentos; con todo, puede contribuir a tomar dec...