Ir al contenido principal

Entradas

Contra la siniestra barbarie

- La incorrección política es una de mis ejecutorias. Yo no susurro cuando analizo las irracionalidades autóctonas ni evito mofarme del mortal que defiende una estupidez formidable: mi sinceridad resiste cualquier censura impuesta por la cortesía. Lo beneficioso de adoptar esta convicción es que uno ya no especula, con demencial cuidado, sobre las reacciones del prójimo, aquellas curiosas interpretaciones que consideran ultrajante una declaración radicalmente verdadera. A veces, las formas son tan regias que impiden la observación del contenido; por ende, corresponde obviar los requerimientos de retórica dulcísona para no propagar mistificaciones. Además, es poco probable que, mediante lisonjas o exhortaciones moderadas, un sujeto asuma su condición de necio, reconociendo cuán perjudiciales son los actos que comete. En este sentido, una declaración franca sería el mejor obsequio que alguien pudiera recibir si pretende corregir sus desatinos; así, verbigracia, ante un suceso in...

¿Buen ciudadano u hombre bueno?

- - La subjetividad es un descubrimiento moderno que proporcionó a los humanos el medio idóneo para extinguir heteronomías. Hallar la consciencia moral resulta imprescindible a fin de valorar conductas y órdenes desde una perspectiva personal; así, aunque se hayan pregonado sus virtudes, un acto causará repudio mientras mi baremo no disponga otra reacción. Esto no quiere decir que todas las opiniones elaboradas con el propósito de subrayar bondades o defectos sean igualmente venerables: reinando la ordinariez en un sujeto, sus pareceres justificarán descalificaciones terminantes; por el contrario, teniendo un espíritu crítico, los asertos que pronuncie no merecerán desprecios. Sin la posibilidad de repetir mecánicamente respuestas que fuesen confeccionadas por deidades, intérpretes olímpicos o autoridades infalibles, es necesario discurrir sobre nuestra realidad, examinándola con tal cuidado que las decisiones más importantes partan de un análisis autónomo. Hasta las sublevacio...

Reconociendo miserias para ganar el poder

- Mi predilección por la filosofía tiene abundantes motivos que se fortalecen desde hace dos lustros y medio. Este goce intelectual me ha permitido el conocimiento de autores, tesis e inquisiciones que obtuvieron la inmortalidad gracias a su lucidez. Encaminado por maestros que desbrozaron esa senda, acogí una serie de postulados (imitados, adulterados, deformados) capaces de facilitar cogitaciones, rebatir alegatos, aceptar hasta los propios desaciertos: ejercer el derecho a pensar libremente. En efecto, nada me parece más atroz que las limitaciones dictadas por los dogmas; además de antinatural, el veto al raciocinio soberano es embrutecedor, multiplicador del problema que tiene este mundo por la plaga de las presidencias izquierdistas. Ello hace que, aun cerca de comenzar una contienda electoral, revise mis máximas, evaluando paralelamente las tareas llevadas a cabo para materializarlas. Desde luego, esta faena quedaría incompleta si no juzgara también a quienes han transit...

Sobre la urgencia de actuar

- Las enseñanzas de Pitágoras han resistido su colocación entre los productos del Hombre que, tras una inicial e inobjetable utilidad, exhalan prescindencia. Como sucede con varios luminares, la recordación del maestro heleno sirve para cavilar sobre diferentes temas, amparar o repeler proposiciones que se gestaron cuando el Universo era pensado en Grecia. Una de las explicaciones pitagóricas que ha cobrado notoriedad es aquélla vinculada a la vida contemplativa. Conforme al referido meditador, hay tres clases de personas que asisten a las Olimpiadas, pero se hallan también fuera del certamen: atletas, mercachifles y espectadores. Ahora bien, el establecimiento de una jerarquía que afecte a estos tipos humanos es posible tomando en cuenta sus respectivos designios; así, mientras el atleta pretende la gloria y los comerciantes, lucro, quien especta las competencias es movido sólo por esas delicias que brinda la contemplación. Según Pitágoras, este último fin sería superior a los...