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Faceta oratoria

Los mortales que han tenido la ventura (¿infortunio?) de conocerme pueden amparar esta declaración: poseo una memoria extraordinaria. Gracias a ella, he recordado todo el discurso proferido en fecha 17 de noviembre del año que agoniza, cuando presentamos nuestros libros al pueblo beniano. Mientras corrijo un ensayo filosófico, te invito a evaluar mis habilidades retóricas. Hace muchos años, Quevedo, célebre literato español, expresó: “Dios te libre, lector, de prólogos largos”; yo, modificando discrecionalmente la frase, podría decir hoy: “Dios te libre, espectador, de discursos kilométricos”. Por ello, procurando evitar los indeseables bostezos, meditaré acerca de nuestras creaciones con el laconismo que me aconseja la prudencia. El pensador John Dewey enseña que la mejor forma de entender una filosofía es preguntarse contra quiénes se dirige. Sin duda, este razonamiento debería ser observado por el mortal que acometiera analizar nuestra obra colectiva. Batallar contra la necedad, los...

Live fast, die young

“En Roma, conversé con filósofos que sintieron que dilatar la vida de los hombres era dilatar su agonía y multiplicar el número de sus muertes”. Jorge Luis Borges, «El inmortal», El aleph . - Nuestra defunción es la mayor certinidad que tenemos. Aun cuando variopintos ejercicios espirituales, religiosos y metafísicos intentan prepararnos para su advenimiento, todo se torna huero al momento de arrostrarla. Ya sea liquidando a un familiar o zahiriendo los cuerpos con severas enfermedades, el deceso nos visita cada cierto tiempo, muestra su imperscrutable poder, devela secretos temores. Fernando Savater repele las cavilaciones elaboradas en torno al fallecimiento porque, según su criterio, un filósofo se ocupa sólo de la vida. Los únicos que deben preguntarse acerca del occiso son quienes integran ese patibulario grupo denominado ‘fauna cadavérica’. Pero esos insectos tremebundos no raciocinan sobre lo trascendente; engullen nuestros restos, nada más. Particularmente, el mandato de Horaci...

Ese incendiario primer libro

En diciembre del año 2003, tras haber guerreado contra educadores incultos, discípulos necios y burócratas mediocres, publicamos Universidad enferma . Con Octavio Gutiérrez Figueroa, estimado compañero de profusas lidias, trabajamos cada folio pensando en una detergencia institucional que nunca pudo realizarse. Seguro de nuestro laudable designio, el profesor Blas Aramayo Guerrero escribió en las páginas introductorias: “La Universidad así como es fuente de conocimiento, también lo es de crítica constante. Hasta ahora, sin embargo, no se conocía aquel examen sincero que provenga de sus propios protagonistas, que surja de su propio seno universitario, que constituya una verdadera autocrítica, porque cuando el juicio tiene su fuente interna, el que lo emite se está autocensurando. Con este criterio sale a la luz pública la obra intitulada Universidad enferma , producto de la inquietud y de la sensible y acuciosa percepción de dos dignos alumnos, con el bien ganado prestigio de 'Mejor...

La indiscutible relevancia de filosofar

“La filosofía es válida en cuanto análisis inexorable de lo establecido: la crítica de lo existente puede ser un indicio de algo mejor”. H.C.F. Mansilla, La difícil convivencia . - Las evagaciones de un zote suelen pesar más que los genuinos ensimismamientos del filosofador. Toda lucubración empléase burlonamente para detraer al individuo que, reacio a las futesas mundanales, procura obtener la verdad, adoptar certitudes. Quien moteja el obrar filosófico lo hace suponiendo que sus ultrajes exterminarán los productos de la intelectualidad. Maldadosos e iletrados, estos tiparracos guindan al superior porque les encanta la oscuridad; en consecuencia, despenarlos sería meritorio. El individuo que reflexiona lo hace impulsado por encontrar luces, aquéllas capaces de aquietar su espíritu bravío [1] . Los ludibrios son inadecuados para molturarnos. Nadie confuta que, cada día, la basteza conquista numerosos prosélitos, gente decidida a levantar una pira valiéndose de libros y escribidores. As...

Finalmente, nuestro diálogo será televisado

“Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra”. Jorge Luis Borges, La biblioteca de Babel . - Los inciviles asambleístas y el sanguinolento Huanuni frustraron, en tres ocasiones, la emisión de nuestra charla sobre Guayaquil . Mas las desventuras parecen haber cejado, pues Roberto Barbery me confirmó que el esperado día es este domingo 22 . Salvo que Juan Evo renuncie o derroquen al vocinglero de Chávez –en ambos casos, mi júbilo no tendría límites-, Borges, Schopenhauer y Hegel nos acompañarán; ¡ojalá ustedes también lo hagan! - Nota. El programa Fisuras es transmitido por la red P.A.T., a las 22:00.

Aclaración mediática

“Los momentos hay que dejarlos pasar, nunca repetirlos”. Heinrich Böll, Opiniones de un payaso . En este país clónico, hablar sobre literatura y filosofía es una excentricidad intolerable. Baste señalar que, por mor de las trepidaciones gubernativas, nuestro diálogo ha sido aplazado sine die . Una gran certitud queda del presente infortunio: con suma frecuencia, el azar favorece a los zopencos.

Voluntariamente apátrida

“No tengo nacionalidad, el mejor status posible para un intelectual”. ---------------------------------------------------------------------- Émile Michel Cioran Hubo una época en la que me sentí boliviano. Con seguridad, ser el escolino abanderado fue fundamental para experimentar tan odiosa perversión. Ulular las estrofas del himno nacional era un suceso truculento: mirada estatuaria, rigidez militar y gravedad patente convergían en ese rapacejo que anhelaba tomar el solio gubernamental. Alzando la oriflama del país, mi fervor no admitía refutaciones. Gárrulos e insensatos, los educadores jingoístas [1] creían haber formado exitosamente al nuevo repúblico. Incurrí también en el regionalismo [2] . La glorificación de Santa Cruz origina un aborrecimiento que castra legítimas reclamaciones expelidas contra el Gobierno Central. Muchos historiógrafos discantaron las tropelías sufridas por este solar, fraguadas desde aposentos palaciegos. Con todo, sostener que las excrecencias cruceñas t...

El provecho de los infortunios

“Un escritor, o todo hombre, debe pensar que cuanto le ocurre es un instrumento; todas las cosas le han sido dadas para un fin y esto tiene que ser más fuerte en el caso de un artista”. ----------------------- Jorge Luis Borges, «La ceguera», Siete noches . Cada día, exceptuando aquéllos en los que me caigo del tiempo, espero el alba denodado a guerrear contra la inactividad cerebral [1] . Vencido Morfeo, lo porvenir muéstrame las situaciones que arrostraré. Desafortunadamente, la solercia que tengo para convertir un problema soso en una ejemplar aporía es tremebunda; por consiguiente, hiperbolizando los apuros ordinarios, las jornadas rebosan de preguntas, conjeturas y soluciones categóricas. Proclive a buscar el mayor encastillamiento, cualquier desdicha perturba gravemente mi sosiego. Frente a crecientes zozobras [2] , el suicidio podría ser algo desiderable. Mas ese piélago de conflictos exige un desarrollo individual que no tiene parangón: aceptar los retos cotidianos conlleva des...

Engendro de mi cumpleaños

“A los veinticinco años, cuando es natural creer que se descubren por primera vez todas las cosas, el entusiasmo y la pedantería son atributos normales…”. Alicia Jurado, Genio y figura de Jorge Luis Borges . Llegó el momento de raciocinar sobre mis vivencias. La fecha natal suele conducirme a un aislamiento que acaba cuando cejan las inmerecidas felicitaciones [1] . Por eso, esperando una conclusión rauda del agasajo, efectuaré algunas puntualizaciones en torno a ciertos temas que han sido relevantes durante mis primeros cinco lustros. Se me imputa un virotismo y una seriedad hierática que no poseo. Lo apodíctico es que la censura del semejante abúrreme tanto como escuchar a los asambleístas bolivianos. Tamayo fue detraído antaño por vocear que era la cumbre [2] . Si consideramos la época –podría ser cualquiera-, el bardo tenía razón. Curiosamente, él pervive aún merced a los fúlgidos escritos que laboró, mientras que sus criticastros no tienen quién los visite en la necrópolis. Respec...

Aviso que quiso ser notable

Fastidiado por la corrupción judicial, las arbitrariedades de los fiscales y el bas- tardeo mental que caracteriza a innnu- merables colegas, abogado resuelve a- bandonar la comunidad forense para e- fectuar labores más dignas. Con ese fin, ofrece sus servicios personales al mortal que así lo requiera. Potenciales emplea- dores, rogamos tener en cuenta la faceta literaria e iconoclasia del cesante. Mayo- res referencias: 770-34863 (Enrique).

Sobre mi participación en "Fisuras"

En mayo del presente año, Roberto Barbery Anaya propúsome conversar sobre modernidad y posmodernidad a partir de un cuento borgesiano, El Sur . Allende nuestra inmarcesible amistad, confieso que acepté también su invitación por motivos triviales: estar en Fisuras no es ninguna bagatela. La emisión del parlamento llevóse a cabo el 11 de junio. Fue una hora sumamente proficua: José Ortega y Gasset, Émile Cioran, Michel Foucault, Sören Kierkegaard, Jacques Derrida e incluso Eduardo Galeano nos acompañaron en las lucubraciones efectuadas. Admito que remirar su contenido me colma todavía de júbilo. Hoy, lunes insípido, escribo estos párrafos debido a que una desconocida me felicitó ayer por el consabido diálogo. Ya lo habían hecho otras personas; empero, la munificencia de aquella varona hizome tan feliz que no quise repetir más esta frase nietzscheana: “Nadie agradece al ingenioso el que se ponga al nivel de un grupo de gente en el que no se considera cortés mostrarse ingenioso”. Karl Jas...

Exhortación literaria

“Un autor no escribe cualquier libro. Escribe el que quiere leer y que no encuentra en ninguna parte”. ----------------- Augusto Roa Bastos, El trueno entre las páginas . Hace seis meses, ahítos de las badomías periodísticas, publicamos La dictadura del Cuarto Poder . Este libro, flamígero como los otros títulos escritos junto con Octavio Gutiérrez Figueroa, ha originado variadas reacciones que arroban a sus autores: encomios televisivos, censuras injuriosas y amenazas pueriles. Ignoro si nuestras cavilaciones podrán demudar la ominosa situación mediática; empero, confío en que, tras leerlas, los gaznápiros opten por adecentarse un poco. Mariano Baptista Gumucio, celebérrimo pensador boliviano, tuvo la generosidad de redactarnos el prólogo. Una vida rutilante dentro del campo intelectual le otorga la férula suficiente para devastar o fortificar las críticas que se le hagan al Cuarto Poder. A continuación, evocando los parlamentos que sostuvimos en tierras andinas, rescato algunos juici...

Bellas Artes

“El Arte es la expresión sensible de lo bello; lo bello, es la materialización del ensueño, el Ideal tomando forma, ya en la perfección de la línea, sobre los mármoles rígidos, ya en los matices sabios de colores, sobre los lienzos vírgenes, ya en el esplendor de la palabra, en la euritmia luminosa y vibrante del Estilo…” [1] . I Bellas Artes es la denominación que, en conjunto, reciben las diferentes manifestaciones del valor estético. La pintura, arquitectura, música, literatura y escultura –entre las que existe concordia- permiten conocer lo que sus respectivos autores consideran hermoso. Al realizar una obra, los artistas deparan al mundo la posibilidad de minar nuestra irreflexiva concretización del tedio (producción en masa), y el pavoroso asolamiento de la imaginación (telelatría); dejando, como principal resultancia, un espíritu cautivado. II Toda lengua, como escribió Borges, es un sistema de citas; comprenderla, entonces, exige que estudiemos cada locución creada por los ind...

Evocación de una defensa extraordinaria

El lunes 29 de octubre de 1945, en la capital francesa, Jean-Paul Sartre dio una conferencia que dejó patidifusos a los asistentes. Con suma brillantez, este pensador aprovechó la oportunidad para refutar las objeciones que se habían enhestado alrededor de su doctrina. Esa jornada inolvidable, el público escucharía una célebre afirmación: “El existencialismo es un humanismo”. Hoy, al cumplirse los primeros seis decenios de aquel hecho, quiero rememorar las principales cogitaciones que intentaron devastar a sus críticos. La herrumbre no ha cubierto ninguna parte del ideario, pues, siguiendo las enseñanzas de Rüdiger Bubner, en lo relativo a los pensamientos, no es simplemente la contemporaneidad lo que garantiza su actualidad. Respecto a ciertas cosas, es una verdad irrefragable que la esencia precede a la existencia; un grupo de fórmulas y cualidades permiten producirlas, al igual que definirlas. En contraste, los humanos comenzamos siendo nada; luego, dependiendo de las decisiones que...

Del saltabanco que anhelaba volar

Mientras él narraba cómo se produjo su inverosímil rehabilitación, empecé a meditar sobre la repugnancia y el pavor que originaba entre los pasajeros del microbús. Bastaba mirar sus cabellos para inferir que la detergencia le resultaba enojosa; el hedor, los dientes bermellones y las ropas sórdidas revelaban su condición de miserable. En ese contexto, debido al instinto de conservación, la desatención era una extrañeza: nadie nos aseguraba que no terminaría blandiendo un arma blanca a pocos centímetros del lugar donde habíamos decidido asentar el tafanario. El hecho de que haya invocado la protección divina antes del ofrecimiento comercial supone una devoción albugínea o un embuste colosal. La religiosidad que procura mostrar ni siquiera considérola seriamente, pues su mirada decadente sólo puede hallarse en un réprobo. Juzgo razonable conjeturar que, gracias a un histrionismo chabacano, finge ser beato con la finalidad de requerir el auxilio fraterno, regalando misericordia del Hacedo...

Diatriba contra los abogados

“El título de doctor seduce y fascina como ninguno a la familia provinciana. Ver al hijo de doctor es su más grande ilusión”. Alcides Arguedas, De cara a la realidad . - El abogado ha sido históricamente célebre. Hogaño, pese a que algunos profesionistas obran todavía sin motivaciones inmorales, su notoriedad está relacionada con la corrupción. Quizá sea un mal mundial; mas aquí, en vez de atenuarlo, lo hemos fortalecido. Una parva cantidad de bachilleres eligen la abogacía pensando en suprimir las injusticias. Usualmente, el principal anhelo del futuro jurista es patrocinar gananciosos pleitos, asesorar empresas multinacionales, defender políticos sórdidos o convertirse en un gurdo profesor. Pocos discípulos desean llegar al pináculo científico. Los desdoros gremiales son conocidos por la masa forense. La mediocridad, que domina a numerosos causídicos, no ha dejado sancionar a quienes incumplen el deber de abogar con rectitud. A veces, la infamia de esos legistas es producto de una ma...

Yo, bibliófilo

No recuerdo cuándo fue la primiceria vez que tomé un libro, leí su contenido y remiré las páginas hasta memorizarlo parcialmente. Lo axiomático es que la relación apasionada con los textos jamás pudo ser interrumpida. Debido a mi afección, visitar asiduamente las librerías está prohibido; no hay peor pedigüeño que uno enfermo de bibliofilia. Ahora bien, con el propósito de ladear quiebras económicas o deudas eternales, recomiéndoles frugalidad a quienes padecen del mismo mal (toda exageración –en este caso, gula literaria- arruina el billetero). Noramala, por supuesto, para los ascendientes. El olor del libro añoso enerva mis inhibiciones comerciales; quizá sea el resultado de una perversión olfatoria. Mercar tratados que fueron publicados hace varias décadas consigue fácilmente llevarme al paroxismo. Revisando sus cuartillas, me doy cuenta de que las defectuosidades grabadas por el tiempo ilustran la obra como nadie podría lograrlo. Conocer la fechación demanda imaginar el momento en ...

Cronos

Por si su incultura es oceánica, les aclaro que este cuadro, llamado La persistencia de la memoria , pertenece al egregio Salvador Dalí. Como hay concernencia con el estro del blog , decidí que sea la primera imagen exhibida en mi espacio virtual. Ojalá no les provoque ningún bostezo.