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Manfredo, un intelectual de fuego

El escritor no es un canario o un zorzal. No debe limitarse a cantar a la luna. Jesús Lara El día en que un intelectual se abstenga de pronunciar críticas feroces, causadas por los despropósitos del hombre, contravendrá su propia esencia. La naturaleza le demanda plantear sus objeciones sin ninguna clase de suavidades diplomáticas. Si su autoridad se origina en las letras, tiene que usar la pluma para embestir al enemigo. Uno espera que, cuando censura las perversiones, esa voz carezca de dulzura. En este sentido, el temor a las acusaciones de incorrección política debe desaparecer. No necesitamos que su palabra nos sosiegue; precisamos, quizá con demasiada urgencia, ser incitados a cometer insubordinaciones. Por ende, la tibieza es un mal que no conviene admitir como tolerable. Lógicamente, esto no significa que él se limite sólo a expeler injurias, maldecir y amenazar con vapuleos al gobernante; sus acciones deben ser más generosas. Por suerte, hay todavía escrito...

Cuando esta brutalidad se acabe

Si hemos fracasado en el primer intento de crear un mundo de hombres libres, tenemos que intentarlo de nuevo. Friedrich A. Hayek La creencia de que nadie puede contrarrestar los abusos de las autoridades, aun cuando éstas cuenten sólo con poder local, es falsa. Jamás dejará de haber individuos a quienes no les atemorice desafiar al gobernante, intentar su derrocamiento. Ideas modernas hicieron posible que la situación de un vasallo se considere indigna; por consiguiente, el sometimiento acrítico a los dictados del semejante es tan retrógrado cuanto inaceptable. No interesa que, recurriendo a los fondos públicos, se compren complicidades y silencios vergonzosos. Sé que suena inverosímil, pero viven todavía muchas personas dispuestas a no pactar con la inmoralidad. La presencia de estos seres, cuyo espíritu no conoce el defecto del desdén, es un capital que cualquier ciudadano debe apreciar. Los reclamos que realicen son fundamentales, necesarios, vitales para sustentar n...

Revoluciones atómicas

Quiero ser un rey sin tierra y sin súbditos. Jean-Paul Sartre La monotonía es un vicio que no debemos soportar. Conservar una serie de hábitos que, desde su puesta en práctica, no ha servido para mejorar nuestra vida es un absurdo. Sea por flojedad o cobardía, evitar la búsqueda de mayores conquistas no puede ser considerado elogiable. Únicamente las estatuas tienen derecho a permanecer inmóviles, aguardando el momento en que un sujeto decida pulverizarlas. Cada jornada se presenta para ser tomada por quienes sueñan despiertos; durante su vigencia, la quietud es un estado que no corresponde admitir. Mientras sea posible, las primeras luces del día tienen que contemplar a quien desea rebasar todo límite. Ése es el momento de comenzar la gesta que, aun cuando no sea consumada, nos incita a levantarnos. Nadie privará del deseo de comenzar una revolución que pueda realizarnos como individuos. Aunque se participe todavía en empresas similares –provocadas por tiranías y dic...

El valor de la disidencia

  La tarea del pensamiento se impone como algo disonante. Si no, es creencia. Si no, no existe como tal. Tomás Abraham Todo progreso ha sido el efecto de una discrepancia. En las distintas eras, jamás faltó el mortal que juzgase la realidad anómala, insatisfactoria, imperfecta. No interesaba que sus contemporáneos pensaran diferente. Aunque existiera un acuerdo masivo acerca de las gracias del presente, él tenía motivos para levantar la mano derecha y lanzar críticas. Una de sus certezas era que nada podía ser impecable; por tanto, el mejoramiento debía convertirse en un desafío permanente. A riesgo de sufrir por oponerse a las comodidades mayoritarias, aceptaba la misión con una entrega plena. Su conducta no hacía sino reflejar esa convicción. No debe interpretarse este papel como una expresión de misantropía; al contrario, el rechazo a las anuencias ajenas es un llamado a revisarlas para lograr provechos superiores. Pasa que, cuando es auténtica, la crítica quie...

El bostezo frente al prodigio intelectual

Es para mí un misterio que libros interesantes como los de Schopenhauer (¡y los míos!) no encuentren lectores. Witold Gombrowicz La indiferencia del prójimo es una muralla que destruye nuestra vanidad, pero también el deseo de influir en sus convicciones, acabar con ruindades. Es conocido que, pese al anhelo de favorecer a los semejantes, muchos intelectuales fueron incomprendidos cuando tomaron la palabra. La tasación de sus aportes se acostumbró a ser negativa. Esto se advierte al repasar las diferentes épocas. Porque el desprecio de las mayorías a esos quehaceres es igualmente contemporáneo. No reclamo por la falta de homenajes o glorificaciones literarias; censuro el pésimo trato que se otorgó a personas valiosas. Mi cuestionamiento podría sustentarse en numerosos ejemplos, puesto que esta calamidad tiene varios damnificados, cuantiosos mártires. No obstante, recordaré sólo tres víctimas que han querido iluminar un país de convulsiones tenebrosas. Cuando supo que ...

Las perjudiciales conquistas del estatismo

El Estado es un mal necesario: sus poderes no deben multiplicarse más allá de lo necesario. Karl R. Popper Cualquier crecimiento del Estado es nocivo para la libertad. Su presencia tiene que estar condicionada al respeto a los individuos. No ha nacido para mortificarlos, sino con el fin de favorecerlos durante su existencia. En este sentido, las molestias que les cause deben ser minúsculas. Lo ideal es que sus mecanismos se activen de manera supletoria. Las insuficiencias que se notan en una convivencia natural motivan su creación. Mediante convenios libres de coerción, somos quienes le fijan límites y objetivos a conseguir. Ello vuelve obligatorio que seamos cautelosos cuando precisemos sus atribuciones; las exageraciones pueden dañarnos gravemente. Al ampliarle las potestades, reducimos nuestra esfera de acción, perturbando la única soberanía que debe ser defendida con intransigencia. Recordemos que, para lograr las metas encargadas por los ciudadanos, aquél cuenta co...

Panfleto contra los gobernantes

Mostrarse contento de su suerte, es ponerse a la altura de ella; he ahí por qué tantas fortunas mediocres, hacen felices a tantos hombres. José María Vargas Vila La norma es que las sociedades contemporáneas sean gobernadas por payasos, demagogos, iletrados, sátiros, corruptos o tiranos. Es inútil buscar un país en el que no se halle ninguno de estos ejemplares; ese oprobio ha cubierto plenamente a la Tierra. No ignoro que, a lo largo de las eras conocidas, los individuos sufrieron por tal causa. Revisar la historia de las naciones es encontrarse con hombres que, al ejercer funciones públicas, mostraron sus vicios menos inofensivos. Existen hasta cementerios que fueron colmados por ese género de personas. Con todo, nuestra época es la que deja ver una intensificación del problema. Son incontables los casos que sostienen el pesimismo de quienes no esperan mejora alguna. Pero yo tengo aún el ánimo requerido para injuriarlos y, además, exigir que se trabaje por una si...

Tinieblas de una revolución glorificada

Las causas nobles no disculpan los actos innobles. Tzvetan Todorov     Es inevitable que la versión de los triunfadores prevalezca. Esto pasa en las guerras, sublevaciones y combates que, por diferentes razones, los hombres han perpetrado desde su creación. No importa la cifra de atrocidades que los victoriosos hayan cometido; generalmente, sus víctimas pierden el derecho a la denuncia, siendo marcadas por las infamias, privadas del recuerdo histórico. Hay, pues, un relato que, sin mayores alteraciones, debe repetirse durante toda la eternidad. Así, la proliferación de virtudes impide cualquier crítica que tienda a aclarar los acontecimientos. La misión sería glorificar sucesos que, en algunos casos, no sirven sino para revelar las perversidades del ser humano. Cuando nos topamos con esta realidad, conviene levantar la voz e intentar que las alabanzas sean pulverizadas. Esto exige pronunciar verdades que, aunque carezcan de patrocinio editorial, puedan acabar...

Conocer, el presupuesto de nuestros quehaceres

El conocimiento no daña. Sólo pueden causar gran daño el malvado que usa conocimiento y el ignorante que se rehúsa a averiguar antes de actuar sobre el prójimo, o que pretende coartar la libertad de averiguar. Mario Bunge Conocer debe convertirse, sin excepción ni aplazamiento, en un hábito que todos practiquen. Nada serio puede objetarse respecto al aumento de nuestros saberes. Es el presupuesto de tareas que, como individuos críticos, nos incumbe cumplir. Descartada la opción de ser genios por inspiración divina, solamente mediante esa vía podremos abandonar las tinieblas. Porque no hay peor oscuridad que aquélla causada por la ignorancia. Sé que no es vital acercarse a la cultura, ilustrarse, ampliar el dominio de temas; sin embargo, desde nuestra óptica, no existen alternativas. Todo lo que hagamos en ese afán será fructífero. Una vez que comenzamos a incrementar los conocimientos, labores como juzgar, crear y actuar se hacen de manera satisfactoria. Al efectuar est...

Inmadurez y lamento marítimo

En el sepulcro no hay bastante olvido para aquesta injusticia sin sentido: penar por una deuda no debida y por la vida que no se ha pedido! Franz Tamayo La madurez ordena que reconozcamos nuestros errores. Lo último que alguien debe discutir es su completa inocencia. Generalmente, somos responsables del problema que afrontamos, así como de su solución. La inteligencia se advierte cuando superamos un obstáculo y no insistimos en contemplarlo, esperando a otro que pueda destruirlo. Mientras nos detengamos en hallar motivos que justifiquen nuestras equivocaciones, acusando al semejante de haberlas provocado, el estancamiento es seguro. A nivel estatal, la denuncia de enemigos externos que confabulan para multiplicar las desventuras se convierte en un despropósito mayúsculo. La regla es que esas imputaciones sean infundadas. No importa que, para exagerar la ofensa cometida por una república poderosa, el acusador se nos presente con vestimenta de mendigo. Esas tesis p...

El desafío de construirse a uno mismo

El enemigo no es un demonio maloliente ni el sistema todopoderoso, sino nuestra servidumbre voluntaria, esa afición tan común a cerrar los ojos y dormir tranquilos, suceda lo que suceda. André Glucksmann Debemos rechazar que las únicas opciones sean los dogmas, la frivolidad o cualquier especie de indiferencia. No tenemos por qué renunciar a la lucha librada en contra de las diversas expresiones del oscurantismo. Es fácil seguir el camino que marcaron quienes se ocuparon de sortear todo contacto con la cultura. Sin duda, las instituciones nos incitan a tomar esta ruta; empero, en muchas ocasiones, su seguimiento ha demostrado ser perjudicial. No tiene que afectarnos la inclinación del prójimo, menos aún si es aprobada por numerosos mortales. Esta vida puede ser aprovechada de manera distinta. Nuestra rebelión, la única que justifica esfuerzos incesantes, parte del individuo, respalda su desarrollo intelectual y jamás los traiciona. Teniendo esta convicción, consumamos...

Por una vida sin quejidos

Existir es morir y renacer constantemente, es transformarse elevándose cada vez más, purificarse de grado en grado, de círculo en círculo. Johann Wolfgang von Goethe Quien se sienta incapaz de afrontar un dolor, por más que éste sea leve, debe cerrar los ojos y lanzarse al vacío. Únicamente la muerte podría evitarle las aflicciones que, sin consentir salvedades, visitan a los hombres desde tiempos muy remotos. Porque nuestros problemas, aquéllos adecuados para privarnos del sueño, no tienen originalidad. La naturaleza que compartimos con las anteriores generaciones es evidenciada por necesidades comunes, tanto elementales como secundarias. En este sentido, esas penurias que nos aprisionan son similares a las de nuestros antecesores, cuyo sufrimiento fue asimismo precedido por experiencias parecidas. Aun en el campo de las ideas, varios interrogantes que han sido formulados hace veinticinco siglos nos siguen complicando la existencia. No es falso que los días en la Tie...

Los agentes del terror

los cuervos piden al cielo que tú vuelvas del infierno, pues tu muerte no ha sido suficiente. Pedro Shimose - El totalitarismo es un monstruo de varios rostros. Los historiadores hablan de hombres que, gracias a su ingenio, apetito y brutalidad, encabezaron gobiernos indiscutiblemente atroces. La existencia de individuos que se han apoderado del trono para no compartirlo con los demás, salvo lapsos extraordinarios, es un hecho bastante conocido. Pero, aun cuando esos caudillos se conviertan en el principal símbolo del régimen, por lo cual las responsabilidades son mayores, su ejercicio del poder dista mucho de ser solitario. Para consumar abominaciones, el líder necesita de vasallos que lo ayuden, seres dispuestos a liquidar enemigos e inmolarse en pro del proyecto político. Éstos son los peones que, obedeciendo lo dispuesto por su adalid, hacen funcionar una maquinaria despiadada. Es comprensible que su presencia provoque indigestión. A fin de colaborar con un...

Párrafos hastiados del crimen

La delincuencia merodea entre nosotros, pero ¡cómo nos guarecemos de ese golondrino en la axila que es el «delincuente»! Elías Neuman A veces, pese a creer en el perdón humano, incluso practicar una caridad que no es postiza, me complace imaginar los beneficios del fallecimiento de algunos sujetos. Es indiscutible que la sociedad puede prescindir de quienes optan por intentar estropearla, vulnerando sus convenciones, agrediendo a los mortales que desean vivir sin ser fastidiados ni perjudicar al semejante. Sé que, por diversos motivos, yo no podría tomar una escopeta y terminar con un par de malhechores. Lo fundamental es que tengo un legado judeocristiano difícil de suprimir, el cual me aleja del ajusticiamiento. Empero, esto no significa que, cuando tomo conocimiento del fin de violadores contumaces, asesinos a carta cabal, ladrones sin escrúpulos, me sienta un poco aliviado. Alguien sufrirá porque ese delincuente ya no respira, pero, por efecto de su deceso, un...

Invitación a la ilegalidad

La sobreproducción de leyes y disposiciones y, al mismo tiempo, la desidia y lentitud administrativas ocasionan la imposibilidad de aplicarlas en la praxis, lo que conduce directamente al corolario: obedezco pero no cumplo, como se decía en la era virreinal. H.C.F. Mansilla En este país que parece haber nacido bajo el signo de la desgracia, cumplir todo lo dispuesto por las leyes es complejo, quizá imposible de llevar a cabo. Uno de los problemas capitales tiene que ver con su cantidad. Pasa que, herederos del ordenancismo español, muchos bolivianos han cedido a la tentación de crear normas para solucionar cualquier inconveniente, concibiendo reglamentaciones tan minuciosas cuanto diversas. La pretensión es no dejar espacio alguno que pueda ser ocupado por la libertad; en consecuencia, los mandatos y las prohibiciones reinan con un poder descomunal. La excepción es que los individuos actúen autónomamente.  Además, en lugar de perseguir un acatamiento voluntario, ...