Ir al contenido principal

Entradas

El francotirador como necesidad social

Que un alma insatisfecha insurja contra las demás, no es envidia, como piensa la torpeza de tierra adentro. Esa ruptura, antes que incidente de individuos, es un fenómeno social. Fernando Diez de Medina La indulgencia y el deseo de no molestar al semejante, aunque sea éste un connotado cretino, se han convertido en problemas que contribuyen a ensombrecer nuestra realidad. Pocos errores son tan graves como creer que debe imperar exclusivamente la paz. No es necesario que aguardemos demasiado tiempo para notar, con claridad, cuán ineficaz resulta tener esta posición. Los apóstoles de la benevolencia impiden mejoras, pues defienden actitudes favorables al desdén por lo que se lleve a cabo en esta vida. Por más que se haga para evitarnos molestias, consentir una maldad es igual a obviarla. Lo correcto es denunciar, sin temor de por medio, las irregularidades que percibamos a diario. La tarea cumplida por los que obren así es digna de alabanza. Esos individuos serán los que...

La inadmisible glorificación de los conversos

Porque tal es la sustancia de que está hecho el hombre: en un buen camino o en uno equivocado, la más rara de todas las cualidades humanas es la coherencia. Jeremy Bentham Toda persona puede cambiar de opinión; sin embargo, nadie tiene por qué obligarnos a olvidar sus fechorías, peor aún si éstas alimentaron un régimen sobresaliente por el idiotismo, la corrupción y los atropellos. El pasado de quienes defienden a los tiranos es un demérito que nada debe suprimir. Los sujetos que respaldaron el nacimiento del monstruo tienen la carga de responder por sus crueldades; ninguna indulgencia podría ser esgrimida en su favor. Las loas que regalaron al déspota no deben dejarse de lado gracias a sus extemporáneos cuestionamientos. Lo sostengo porque descubrir, tras varios años de brindarle apoyo, la naturaleza infame del Gobierno es tan inverosímil cuanto imperdonable. En consecuencia, para un hombre que no soporta las prácticas autoritarias, sus enemigos serán siempre sospecho...

Un desafío de nuestra época

Evidentemente cada generación se cree dedicada a rehacer el mundo. Sin embargo, la mía sabe que no lo rehará. Pero acaso su misión sea más grande. Consiste en impedir que el mundo se deshaga. Albert Camus En 1923, José Ortega y Gasset publicó El tema de nuestro tiempo , una obra que puede ser aún debatida con intensidad. Entre los puntos que fueron entonces expuestos, es oportuno resaltar el razonamiento en torno a la generación. Según la opinión de ese filósofo, el hombre se halla situado en un mundo que está condicionado por ideas, creencias, usos y problemas. Todo ello constituye una peculiar forma de vida que permite identificar a quienes tienen aproximadamente la misma edad. Esto no quiere decir que los sujetos nacidos en un periodo determinado estén condenados a tener los mismos convencimientos. Jamás será exagerado proclamar la estupidez de los determinismos que anulan nuestra soberanía. Por suerte, la rebelión del individuo es un acontecimiento que no ha conocid...

Valor y defensa de la libertad

No el placer, no la gloria, no el poder:  la libertad, únicamente la libertad. Fernando Pessoa En 1605, inmortalizando un talento que no merece menosprecio, Cervantes publicó El Quijote , obra donde se halla esta notable frase: «La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres». Sin duda, son palabras que, aun cuando hayan sido escritas hace mucho tiempo, no pierden esplendor. Salvo los partidarios del sometimiento, en sus distintas manifestaciones, esa declaración debería servir para orientarnos a diario. Mientras las decisiones que se tomen fortalezcan el ejercicio de dicha facultad, tan humana como la proyección al futuro, cabe aguardar una buena existencia. Para desgraciarnos, basta ...

Sermón para el elector

El concepto técnico y filosófico de libertad, el único que aquí consideramos, significa sólo esto: autonomía de la elección. Jean-Paul Sartre Lo más irritante no es que un imbécil gane los comicios, sino el hecho de ser apoyado por multitudes. En efecto, libremente, sin la existencia de coacciones, excepto aquélla impuesta por su conciencia, cuantiosas personas apoyan al individuo menos apropiado para representarlos con seriedad. La historia está llena de catastróficas elecciones, cuya fuente no es otra que nuestra propia voluntad. Yo admito que, recurriendo al engaño y la populachería, cualquier mentecato podría recibir esa confianza. Las poses que cautivan al común de los mortales no han variado mucho desde su aparición en el planeta. Pese a ello, será siempre censurable que, para provocar simpatía, se finjan intereses, desechándolos cuando la meta sea lograda. Con certeza, esos embaucadores merecen una reprobación enérgica. No obstante, aunque se haya forjado una cam...

Alegato en favor de la ideología

Las más grandes ideas son los más grandes acontecimientos. Friedrich Nietzsche Las calumnias que son lanzadas por la incultura y el fanatismo no deben afectarnos. Sus juicios pueden tener toda la popularidad que deseen, hasta ser coreados por multitudes sin ninguna desarmonía; no obstante, las refutaciones serán siempre posibles. Es cierto que, cuando la tradición ha consagrado una insensatez, amenazando a quien intente criticarla, su aniquilamiento se torna más complejo. Acostumbrarse al sosiego de la repetición, aun cuando ésta sea signada por las falsedades, es algo que los sujetos hacen con facilidad. Por esta razón, son diversas las afirmaciones que, seductoras pero absurdas, se mantienen imperturbables a lo largo de los años. Tomando en cuenta esto, mientras nuestras convicciones demanden su observancia, no hay mayor tarea que resistirse a seguir esa tendencia. Protegidos por la libertad, corresponde que nos desenvolvamos sin atender los vetos de prejuicios ni,...

Edwards y la revelación del totalitarismo caribeño

Los intelectuales están sobre la tierra para, en primer término, pensar; después, si ése fuese el caso, para protestar. Octavio Paz Las ilusiones que fueron desencadenadas por la Revolución cubana marcaron, con el rigor del fuego, a más de una persona en este mundo. La caída de un régimen que, debido a sus vicios, ya no causaba mucha complacencia se convirtió en una conquista para quienes ansiaban mejores días. Porque, aunque se haya querido tergiversar la historia, lo cierto es que Fulgencio Batista tenía escaso apoyo popular. Había diferentes argumentos para deplorar esa dictadura, por lo cual pocos osaban ensalzarlo. Aun Estados Unidos, país que lo había respaldado en un principio, decidió acabar con ese vínculo. Es oportuno señalar que esa potencia extranjera pidió al Gobierno de La Habana buscar una solución pacífica del conflicto con los guerrilleros. En síntesis, al conseguirse la victoria, incontables ciudadanos optaron por celebrarla. No se procuraba un avance ...

Insumisión mental

La derrota del pensamiento no está generalizada y el triunfo de la barbarie todavía no es efectivo. Michel Onfray Aunque su victoria no sea definitiva, el poder hace lo inconcebible por impedir que se piense con libertad. La gran aspiración es que, obedeciendo el movimiento de su batuta, se coincida en alabarlo. No existe época que haya estado exenta de una pretensión tan abominable como ésa. Sin dificultades, cualquiera puede hallar a tiranos que admitan originalidad sólo entre bufones, torturadores y verdugos. El resto de los mortales debe limitarse a cumplir órdenes, malgastando una vida que, por naturaleza, tiene lo requerido para fundar insurrecciones. Porque, incluso ante un régimen bestial, es factible la toma de una postura que nos permita condenarlo. No es determinante que, recurriendo a una propaganda ponzoñosa, se intente la construcción de mitos sobre su obra; las mentiras pueden ser siempre dinamitadas. Es la ventaja de sentir una extrema desconfianza hacia...

Las exquisiteces del Estado de Derecho

En otros términos, las ideas democráticas o las instituciones democráticas no son típicas ni de la aristocracia militar ni de los representantes de las masas populares: son, esencialmente, ideas burguesas. Raymond Aron En un país donde los gobernantes son autoritarios y sus numerosos seguidores, bárbaros, el respeto a la Constitución es una extravagancia. Lo normal es el desconocimiento constante de reglas que, para evitar la instauración del absolutismo, fueron establecidas hace bastante tiempo en Occidente. Predomina una cultura que, en vez de reprobar los abusos del poder político, se decanta por aplaudirlos con pasión. La existencia de frenos institucionales, aun cuando sean mínimos, no genera ninguna consideración. Todo admitiría ser abolido sin que haya pesar; nada está prohibido si se cuenta con el respectivo aval ideológico. La comunidad internacional podría pronunciarse en contra de prácticas antidemocráticas, reprendiendo a quienes las hubiesen cometido. Ello ...

El hartazgo como necesidad vital

La alabanza y la censura, la aprobación y la desaprobación, ya sean científicamente justificadas o no, son tan esenciales a la vida normal de la sociedad como a la del individuo. Arthur Koestler Cuando pasan inadvertidas las exageraciones, sin importar el ámbito donde aparezcan, es válido afirmar que no se tiene una facultad de gran valor. Un hombre que pretenda tomar decisiones serias, las cuales no estén en disputa con la racionalidad y el buen gusto, debe notar los excesos. Los mortales que aspiran a ser prudentes, por ejemplo, tienen la obligación de trabajar ese atributo. Según su óptica, se nos aconseja evitar los extremos porque, supuestamente, no habría sitio allí sino para el peligro. Respecto a esta posición, es oportuno acentuar que la radicalidad no merece sólo cuestionamientos; por el contrario, actitudes como ésa pueden mejorar nuestra existencia. En general, las tibiezas han servido para reconfortar a los mediocres, cobardes e ineptos. Ello implica la n...

Salvador Allende, un destructor beatificado

La ilusión democrática de que existe algo como el gobierno del pueblo ha sido siempre una constante invitación a usurpadores y nuevos monopolios. Ralf Dahrendorf El 22 de agosto del año 1973, los diputados chilenos aprobaron, en su mayoría, un documento que señalaba las arbitrariedades perpetradas por Salvador Guillermo Allende Gossens. Esos atropellos evidenciaban su rechazo a las libertades que, desde hacía bastante tiempo, habían sido reconocidas para proteger al individuo. Según lo expuesto por los parlamentarios, se denunció el financiamiento de grupos armados, secuestros, torturas, confiscaciones e intensos ataques al periodismo. Todo parecía revelar el deseo de instaurar una dictadura que abrevara del comunismo. Los límites que colocaba la democracia liberal a su presidencia se vulneraron sin escrúpulos de ningún tipo. Es pertinente resaltar que, en diversas oportunidades, la Unidad Popular embistió contra jueces, legisladores y otros representantes de instituc...

Fariseísmo de izquierda

                               Integridad es la coherencia entre lo que se cree,                                 lo que se dice y lo que se hace.                                                                  Carlos Alberto Montaner En política, la hipocresía moral reconoce a los izquierdistas como sus abanderados. Es verdad que, en cualquier sitio del planeta, ellos acostumbran distinguirse por las tonterías. Los hombres de ideas se han divertido gracias a esos disparates que, aunque resulte desconcertante, defienden con apasionamiento. Ejercitar la razón es viable cuando proposiciones tan desatinadas son expuestas ante nosotros. En consecu...

Cuando el pensamiento es desterrado

Pero justamente en esos momentos de desconcierto hay que saber usar el arma del análisis y de la crítica… Umberto Eco No es fácil abandonar los dominios de la ingenuidad, las simplezas y el cretinismo. Los individuos que cuestionan las comodidades ofrecidas a cambio de su anuencia con esa realidad, en donde la discusión se considera innecesaria, emprenden un destino poco grato. La manera más sencilla de gustar al prójimo, cuando éste no desea ser importunado con ninguna pregunta sobre sus creencias, es anular el sentido crítico. Si se opta por analizar los fundamentos de cada postura, mostrando debilidades que obligarían a su modificación, la reacción puede distar mucho del agradecimiento. Es una equivocación suponer que todas las personas aplaudirán esta clase de contribuciones; incalculables hombres prefieren mantener ilesos sus extravíos. Acostumbrados a dogmas que, durante varios años, les han evitado el fastidio de razonar autónomamente, esos sujetos nos mirarán co...

La fauna de los escritores sin compromiso

¡Cuántas veces he deseado trabajar una novela, que como las de Flaubert, se compusiera de panorámicos lienzos…! Mas hoy, entre los ruidos de un edificio social que se desmorona inevitablemente, no es posible pensar en bordados. Roberto Arlt El silencio frente a la inmoralidad tiene que ser duramente censurado. Si se permite hablar, sea de manera verbal o escrita, callar es una opción que no puede justificarse cuando las desdichas nos golpean en la cara. Todo aquél que haya logrado tomar consciencia del bien, cuya defensa resulta indispensable, debe condenar las expresiones de la malicia. Hubo épocas en que, por la bestialidad del régimen, las críticas se respondían con guillotinas, proyectiles o apresamientos. No podemos desconocer que, por desgracia, existen todavía predicadores de una situación tan ominosa como ésa. Sin embargo, entretanto haya un resquicio de libertad, se nos impone una obligación que no corresponde incumplir. Huelga decir que la carga es mayor para ...

Civilización contra barbarie, la guerra infinita

Nada asegura que la obra que justificará nuestra existencia concluirá un día, pero sí interesa el ladrillo que aportamos en cada momento cotidiano. Víctor Massuh Salvo para quien haya perdido el juicio, es indiscutible que nos encontramos en mejores condiciones de aquéllas vigentes cuando los hombres comenzaron su aventura. Rousseau puede agotar la tinta mientras, impulsado por el romanticismo, imagina una convivencia entre sujetos primitivos que no duda en presentar como sublime. No descarto que, en una comunidad prehistórica, donde lo instintivo y la ignorancia reinan, algo tan necesario como el placer hubiese alegrado a cuantiosas personas. Habría, pues, motivos para no considerar totalmente inaceptable esa vida. Sin embargo, dado que sus dichas eran anuladas por la violencia, cuya regulación resultaba incómoda, esos mortales no podrían convencerme hoy de alabarlos. Tanto las experiencias como los conocimientos que pudimos acumular, desde la época más cavernaria, me ...