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En defensa de la soberanía individual

- Quien rechaza, por temor, apatía o flojera, el ejercicio de la soberanía individual es cómplice del abuso que sufre su propia libertad. Aquél que, descartando las bondades de la razón autónoma, decide secundar maquinalmente a otra persona resuelve brindarse como instrumento del prójimo, anular su esencia para ser utilizado a discreción ajena. Kant se opuso a que los hombres sean usados como medios; esta posición no fue antojadiza, pues él quería preservar una concepción humana en la cual se reprochen las escalas humillantes. Es que, al emplear a un sujeto con el propósito de conseguir objetivos particulares o grupales, éste queda degradado, convertido en una cosa útil. Cada uno debe rehusar cualquier conato de sumisión, al igual que contribuir a que nadie la imponga en su nombre, aun cuando prometa beneficiarlo. Ya lo aseveró John Stuart Mill: «Sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo y espíritu, el individuo es soberano». Sólo el hombre puede crear convenciones que nieguen tendenc...

Por qué no soy masista

- - No es improbable que, apeteciendo una mejora del patrimonio o un cargo permitidor de venganzas personales, las conversiones atraigan a quienes injuriaron ayer al Gobierno. El sometimiento de principios y valores al dictado del interés económico no es una excentricidad en Bolivia; sin gran esfuerzo, podría señalar a sujetos que cambiaron la dignidad por sobras del banquete oficialista. Tales volteretas se dan igualmente cuando la ingenuidad o estupidez impide notar las aberraciones del Movimiento Al Socialismo, pues algunos mortales sueñan todavía con un enderezamiento de la gestión liderada por Juan Evo Morales Ayma. Debe quedar claro que, mientras ese deplorable partido tenga el poder, la posteridad será tan fúnebre como autoriza pronosticar nuestro presente; por ende, sumarse a dicha facción es apoyar el proyecto político más maléfico que ha tenido este país durante la última centuria. Quienquiera engrosar el número de masistas tendrá que asumir esa responsabilidad cuando los el...

Vindicación de la supremacía occidental

- - Pese a las innumerables agonías y decadencias que, sin pausa ni rigor, le han diagnosticado sus adversarios, Occidente continúa siendo la civilización más prodigiosa de aquéllas forjadas por el hombre hasta este momento. Atina quien afirma que la diversidad inunda el orbe, por lo cual las culturas de los pueblos son vertiginosamente policromas; no obstante, su jerarquización resulta dable. Ocurre que la humanidad ha evolucionado desde los tiempos cavernarios. Reconozco que algunos trogloditas viven todavía entre nosotros, incluso predicando revoluciones e incentivando la fulminación del semejante. Por supuesto, no refuto que la brutalidad seduzca, con asiduidad, a quienes tienen prerrogativas gubernamentales, llevándolos al abuso de sus facultades. Lo esencial es que estas anomalías pueden ser detectadas porque, gracias a las conquistas del mundo occidental, su bajeza ha sido descubierta. Esto significa que nuestras costumbres, saberes y artes nos permiten distinguir entre lo s...

Mansilla y su interpelación al destino

- --- En ocasiones, cuando sufren por la consciencia de su mortalidad, los individuos se detienen a examinar las acciones pretéritas. Hay hombres que realizan este análisis porque quieren corroborar el acierto del autobombo, nutrir la egolatría con remembranzas heroicas. Existen asimismo personas que, ignorando sus blasones, emprenden la revisión de lo pasado e intuyen, al final, esa valía; en este caso, ellas son sorprendidas por una invasión del orgullo extraviado. Ultimando esta sucinta clasificación, entiendo que se debe advertir igualmente la presencia de otro sujeto: aquel ser incapaz del menor pundonor, decidido a vilipendiar todo encomio, pues pontifica que su vida sea una perfecta desventura; ergo, el tiempo anterior al presente sería sólo una confirmación de tan aciaga sentencia. De cualquier modo, no concibo un ejercicio más íntimo que el glosado, razón por la cual me agradan bastante los escritos compuestos con esa finalidad. Quizá el mejor juzgamiento de la existencia se c...

Les presento mi nuevo libro: «Escritos anti-Morales. Reflexiones de un opositor liberal»

- Prólogo de Manfredo Kempff Suárez - Conocí a Enrique Fernández García en La Paz, hace un par de años, por intermedio de Mariano y Fernando Baptista Gumucio, naturalmente que en algún acto cultural que hoy no recuerdo. «Este es un joven cruceño, lleno de inquietudes y talento, que promete muchísimo», me dijo Mariano, con agregados complacientes de nuestro querido y extrañado Fernando, fallecido hace poco. Si los Baptista Gumucio afirmaban eso, por algo sería. Y en efecto, poco después, leyendo algunas notas de Enrique, me sorprendí por su estilo impecable y culto, y por sus enormes conocimientos filosóficos, jurídicos, históricos y literarios. Pero, además, por su capacidad de análisis y de interpretación de las cosas, hecho poco frecuente en Bolivia. Los estudios de Derecho, la cátedra universitaria, la actividad periodística, su inquietud política, pero sobre todo su infinidad de lecturas, nos señalan que, como afirmaban quienes lo conocieron antes, estábamos fren...