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Un delirio alimentado por Galeano

El Universo se compone de dos partes. De un lado, América, ciudadela de la reacción; del otro, el resto de la Tierra, donde moran los que resisten, campo revolucionario por esencia... Jean-François Revel La muerte del autor más celebrado por la izquierda en Latinoamérica vuelve necesario el cuestionamiento de su obra. Contrariamente a lo creído por incontables personas, las ideas pesan en la marcha de individuos, grupos y sociedades. En consecuencia, no es aconsejable que, bajo ninguna excusa, se desprecien las especulaciones sobre nuestra realidad. Lo único que cabe aguardar cuando hay este desdén, bastante nocivo, es el triunfo de proyectos fundados en disparates. Porque, si no se combaten con críticas racionales, tonterías pueden servir para derrotar genialidades. Aunque parezcan un engendro de la fantasía, como pasa con las explicaciones forjadas por Eduardo Galeano, sería una fatalidad dejarlas impunes. Por cierto, en los textos del citado autor, encontramos premis...

La canallada del legalismo autoritario

La ley puede, desde luego, estabilizar y legalizar el cambio, una vez que se haya producido, pero el cambio es siempre el resultado de una acción extralegal. Hannah Arendt Una defensa irrebatible del anarquismo es ilusoria. El respeto a las normas generales que, bajo amenaza de sanción, rigen nuestras relaciones más importantes es un hecho positivo. No sólo esto, ya que, conforme a lo aseverado por el audaz y políticamente incorrecto historiador Niall Ferguson, cuyos libros sirven para lidiar con mitos cretinos, ello explicaría la grandeza de Occidente. Acontece que, sin la sujeción a las leyes, por parte de gobernantes y administrados, no habría sido posible la propiedad privada, un concepto primordial para nuestro avance. Tampoco sería viable el amparo de otros derechos fundamentales, perjudicando la convivencia entre seres humanos. Resumiéndolo, en principio, no se puede sino reconocer la sensatez de contar con un orden que nos libre de abusos varios. Ese apego a ...

La crítica ética del poder

Cada día me interesa menos sentenciar; a ser juez de las cosas, voy prefiriendo ser su amante. José Ortega y Gasset No hay régimen, autoridad, ley u orden que pueda librarse de ser juzgado por nuestra conciencia. Es irrelevante que, con tono sacerdotal, los creadores de una norma defiendan su perfección; la falibilidad del hombre se ha obstinado en acompañarnos desde siempre. Sucede que nada de lo gestado hasta el momento puede estimarse impecable. Corresponde anotar que, al lanzar este dictamen, no desacredito, como muchos meditadores del posmodernismo, el concepto de progreso. Yo pienso que hubo avances, adelantos, cambios favorables al individuo y su libertad. El punto es que todas las grandes obras humanas son, a lo sumo, perfectibles. En este sentido, aunque las reglas de Solón, Justiniano o cualquier otro legislador hayan sido más que comprensibles, ninguna estaba exenta del cuestionamiento. Todo sujeto, peor aún si tenía el deber de cumplir un mandato, podía llev...

De poderes y equilibrios

Equilibrar un gran Estado o sociedad, sea monárquico o republicano, mediante leyes generales es obra de tan gran dificultad que ningún ingenio humano, por muy capaz que sea, puede llevarla a cabo con sólo la razón y la reflexión. David Hume Las ideas se pueden convertir en fuentes de tormentos. No importa que su empleo sea bastante común; habrá siempre la posibilidad de tornarse devastadoras. Nunca faltan los sujetos que las utilizan como estandartes y, sin vacilar siquiera un instante, legitiman cualesquier agresiones para defenderlas. Esto exige que hasta las nociones más desgastadas merezcan una consideración especial. Ahora bien, en política, aunque sean diferentes los conceptos que demandan su análisis, uno sobresale con fuerza, pues resulta imprescindible para nuestra comprensión de la realidad: el poder. Varios autores se han aventurado a facilitar su entendimiento; sin embargo, toda época es adecuada para promover discusiones al respecto. No se espera menos de u...

Revindicación de la dignidad política

Hay que tener en cuenta que se usa también como término peyorativo; no sólo por los partidarios de la autocracia o la dictadura, sino por quienes la estiman como sinónimo de corrupción. Eduardo Haro Tecglen En nuestros tiempos, debido principalmente a hechos de corrupción que han protagonizado los políticos, éstos no inspiran felicitaciones, elogios ni, menos aún, ovaciones sinceras. En efecto, al imaginar a esos individuos con aspiraciones de poder, muchas personas conciben cuestionamientos, objeciones e incluso insultos. Sin retraso, se los asocia con la indecencia, las mentiras y el crimen, afectándose al oficio que supuestamente cumplen. Así, como consecuencia del comportamiento de sus practicantes, esa importante actividad se transforma en una tarea que causa la repulsa del ciudadano. Es innegable que hay casos rescatables, hombres ante los cuales cabe una fehaciente admiración; no obstante, la regla es tener un mal juicio sobre sus actuaciones. Tantas épocas de ...

Los opios de la política

Se trata de deconstruir las fuerzas, de descomponerlas, para aniquilar toda veleidad de rebelión. Michel Onfray Si bien Karl Marx es conocido por diversas afirmaciones, existe una que causa un impacto mayor. Me refiero a su planteo de que la religión “es el opio del pueblo”. Lo escribió en 1844; pretendía entonces criticar el trabajo sobre filosofía del Derecho que preparó Hegel, un hombre de prosa censurablemente oscura e ingenio superior. Es verdad que, antes del pensador socialista, otros autores, como Heinrich Heine, habían asociado la religión con el opio, permitiendo su cuestionamiento; sin embargo, a partir del protegido de Friedrich Engels, se hizo posible presentarla como una especie de droga que nos adormece y, además, facilita la conservación de un orden injusto. En lugar de promover actitudes que sirvieran para identificar anomalías e intentar su enmienda, esa creencia institucionalizada contribuiría a consagrar la conformidad. En 1955, Raymond Aron publ...

Para un debate irrestricto e incesante

Existe la más grande diferencia entre presumir que una opinión es verdadera, porque oportunamente no ha sido refutada, y suponer que es verdadera a fin de no permitir su refutación. John Stuart Mill La comunicación entre los hombres puede provocar aburrimiento, fastidio, violencia, pero igualmente beneficios, incluso de carácter intelectual. Ese contacto con el prójimo haría posible nuestro engrandecimiento, notando equivocaciones e incitando a su rectificación. Es cierto que, conforme a lo explicado por Humberto Giannini, las personas pueden conversar, dialogar y discutir; sin embargo, al perseguir la verdad junto con un saludable afán competitivo, el valor del debate resulta extraordinario. Ocurre que, cuando es consumada por sujetos que no están subyugados por dogmas ni son tributarios del fanatismo, la lucha de ideas se vuelve fundamental para mejorar su convivencia. Esas disputas del pensamiento permiten que las normas sociales no contemplen ninguna intangibilida...

La vigencia del melgarejismo

¿Creéis que el Melgarejo del sexenio hubiera sido lo que fue si en todas las frentes hubiera leído la reprobación, si en todas las miradas hubiera visto el destello de la indignación, y si en todas las conciencias hubiera adivinado el anatema? Thajmara Al revisar la historia de Bolivia, como, en general, pasa con aquélla que pertenece a naciones del Tercer Mundo, uno encuentra gobernantes pintorescos, dicharacheros, cómicos, aunque también sanguinarios, monstruosos y preponderantemente perjudiciales para sus conciudadanos. Con seguridad, en ese campo, la monotonía no es una de las características primordiales. Ningún individuo que osara resumir el pasado sufriría por ese problema conocido como aburrimiento. Pero el precio de tal peculiaridad es elevado, pues, mientras más llamativas sean las autoridades, mayores serán los desbarajustes e insensateces que produzcan. En este orden de razonamiento, resulta preferible el tedio que traen consigo hombres sin atributos espec...

Por una diplomacia que rechace tiranías

Ésta es la máxima esencial que deberá orientar al político moral: si en la consolidación del Estado o en las relaciones entre Estados, hay vicios que no pudieron evitarse, es obligatorio, en especial para los gobernantes, remediarlos tan pronto como sea posible… Immanuel Kant La naturaleza no impone a las personas ninguna clase de asociación; cuando esto se consuma, tiene como justificación el más franco e innegable interés. Yo no estoy obligado a relacionarme con alguien que, mediante sus conductas o aun ideas, procura la devastación de condiciones en las cuales me siento a gusto. Anular esa libertad es atentar contra uno de nuestros mayores tesoros; las imposiciones en ese campo son un agravio que no merece la indulgencia. Pese a su importancia, no descarto que, al momento de establecer lazos con los demás, muchos hombres sean dominados por caprichos e impulsos meramente viscerales. Desde su perspectiva, las reflexiones al respecto serían superfluas. El punto negativo e...

Otro monstruo de la izquierda

Nosotros no queremos amabilidad, nosotros queremos la guerra. Mao Zedong Los enemigos del liberalismo, al que acusan de ser inhumano, entre otras cosas fantásticas, no tienen un pasado perfecto. Es verdad que sus discursos están recargados de altruismo, aparentando un insuperable amor por todos los hombres. Si uno se atuviese a las intervenciones públicas de sus adeptos, los criterios al respecto serían sólo positivos. Aun las miserias ocasionadas por sus ideas en el campo económico podrían observarse sin tanto rigor, pues, en resumen, el bienestar del semejante les habría causado auténticas preocupaciones. Sin embargo, cualquiera de las peroratas que pronuncian sus representantes encuentra objeciones contundentes para ser creída. Gracias a la realidad, cuya frialdad no es perturbada por sus patrañas, conocemos que los ensueños del colectivismo se convirtieron en brutalidades. Es irrelevante que, para evitar la revelación de sus deméritos, se opte por desconocer toda ...

El inaguantable paraíso de los degolladores

Una de las contradicciones fundamentales del relativismo cultural consiste en que el respeto a las culturas ajenas, el reconocimiento del otro, lleva inevitablemente a admitir culturas que no reconocen ni respetan al otro. Juan José Sebreli La historia está sobrecargada de hombres que celebraron el aniquilamiento del prójimo. En muchas ocasiones, el festejo por esa eliminación ha sido solitario; sin embargo, la modalidad colectiva nunca dejó de castigarnos con su presencia. No aludo a muertes que se producen cuando las personas optan por la guerra, ese invento tan extremo cuanto indispensable para resguardar condiciones mínimas de civilidad. Es que no todos quienes participan en un conflicto bélico ansían la extinción del contrario; una obligación, a menudo cuestionable, ha puesto en ese jaleo a individuos con reservas al respecto. Descarto, pues, a ese tipo de combatientes para ilustrar mi afirmación. Lo que imagino, cuando formulo esa opinión, es un escenario en el ...

Tributo a una biblioteca envidiable

Mi vida ha sido de un estilo no solo periclitado sino ya casi incomprensible, porque sus acontecimientos mayores no fueron revoluciones o amoríos sino el hallazgo de ciertos libros y el descubrimiento de unos cuantos autores. Fernando Savater En sus memorias, tituladas Mis años de aprendizaje , Hans-Georg Gadamer escribe sobre personas a quienes trató cuando era universitario y con las que reconoce cierta influencia. Además de resumir idearios, él aprovecha la ocasión para recordar algunas particularidades que tuvieron Martin Heidegger, Gerhard Krüger, Karl Löwith, entre otros mortales. Con cada uno, hallamos razones para no despreciar sus obras, pues, aun cuando admitieran críticas, contribuirían a nuestro crecimiento. No obstante, subrayo la evocación de un profesor que enseñaba en Heidelberg. Me refiero a un intelectual que, semanalmente, visitaba la librería Koester para conocer novedades. Tenía en el lugar hasta un asiento que lo aguardaba; tras situarse allí, las ...

El ilusorio derrumbe del socialismo

Debemos cuidarnos de cometer un error equivalente al de los “marxistas”, es decir, ver en la liberalización del mundo soviético… ¡una necesidad histórica! Guy Sorman Tras haber llenado el planeta de humillaciones, servidumbres, torturas, asesinatos y millonarios con aval gubernamental, los experimentos del colectivismo parecían llegar a su fin. Se agotaba la penúltima década del siglo XX; los ciudadanos de países adscritos al socialismo, en sus distintas variantes, ya no tenían paciencia. El desprecio a sus proyectos individuales, incluyendo la pretensión de no ser controlado por ningún burócrata, se hacía inaguantable. La falta de respeto a su libertad había sido consentida por demasiadas generaciones; en consecuencia, los cambios se tornaban imperiosos. No es falso asegurar que aun el hambre impulsó movilizaciones de hombres contrarios al sistema defendido por la U.R.S.S. Claro que, para evitar un desmoronamiento inmisericorde, se planteó a quienes protestaban la posi...

Un filósofo contra el Nobel

    Refinada soberbia es abstenerse de obrar por no exponernos a la crítica. Miguel de Unamuno y Jugo Según Cioran, alcanzar la gloria es un anhelo que tienen todos los hombres. En su criterio, si fuésemos absolutamente sinceros, evitando cualquier temor a ser criticados por los demás, proclamaríamos que las alabanzas nos resultan cómodas, aun determinantes para conocer la felicidad. No debemos pensar en una fugaz felicitación del prójimo, aquel comentario que se lanza con el objeto de reconocer algún acierto. Esta clase de acciones tiene relevancia; sin embargo, cuando es inmoderado, el amor propio no se detiene allí. Persuadido de su valor, un individuo no tendría sosiego hasta que se hiciera justicia, otorgándosele un lugar entre quienes, por sus proezas, ganaron la inmortalidad. Desde luego, un afán tan grande como ése no se explica sino cuando hay dudas sobre las virtudes que uno tiene. Pasa que, cuando se está seguro de sus talentos, los veredictos del...

La sentencia del profeta Fukuyama

…aunque la guerra militar había terminado; la ideológica proseguiría. Para mí, ésta era la guerra entre el iluminismo, aliado de la democracia, y el oscurantismo inherente al fascismo y al nazismo. Mario Bunge En el verano de 1989, Francis Fukuyama publicó un artículo cuyo título era una pregunta, «¿El fin de la historia?». Ese texto de quince páginas, aparecido en la revista The National Interest , produjo controversias a nivel internacional. Es cierto que sus contradictores fueron incalculables, amén de feroces; sin embargo, hubo también quienes defendieron lo expuesto por ese intelectual. Conviene anotar que ni siquiera entre los liberales, conglomerado con el cual se le podía relacionar, hubo reacciones uniformes. Tres años después, dicho trabajo inspiró un libro que consolidó el prestigio del autor. No es exagerado asegurar que ninguna de sus obras posteriores alcanzó los niveles conquistados por esa primera experiencia. Es indudable que sus apreciaciones pueden aú...