Mucho más abundantes se cosechan los frutos del talento, de la virtud y de todo privilegio cuando se los comparte con los allegados . Cicerón Mariano Baptista Gumucio, un titán cultural en este país, acaba de morir. Nacido en 1933, tenía edad como para ser mi abuelo; no obstante, desde 2004, fuimos amigos. A lo largo de su vida, recibió incontables y, además, legítimas distinciones. Sobresalió en muchos terrenos. Se ocupó del periodismo, desempeñándose como columnista, al igual que, durante varios años, ejerció la dirección de un diario. Fue servidor público, habiendo llegado a ser ministro de Educación, embajador y cónsul. Cabe añadir su profundo interés por la historia y, en general, el campo literario. Los libros que llevan su firma son tan numerosos cuanto reveladores de diversos intereses. Si bien la cultura es un ámbito en donde podrían conectarse considerables textos que compuso, su curiosidad no conocía límites. En este sentido, no sorprendía que comentase ...
Olviden la ordinariez que infesta nuestra sociedad, los deberes preceptuados por las agendas laborales y el diplomático recurso de no insultar al prójimo... Caerse del tiempo demanda una extravagancia posmoderna: vivir, aunque sea un instante, con total libertad.