Ir al contenido principal

80 años de un ilustrado y necesario aguafiestas

 

 

El oficio del intelectual es destruir la apariencia de las cosas, negar las certezas, socavar los mitos, es decir, romper todas aquellas convenciones que permiten vivir al otro sin excesivos conflictos. En suma, el intelectual es el aguafiestas, el que pone fin al idilio que el otro está siempre esperando vivir.

José Lasaga Medina

 

Al reflexionar sobre su agnosticismo, Juan José Sebreli destaca cómo la vida y las muchas lecturas lo convirtieron en un librepensador. Desde sus primeros tiempos intelectuales, sostiene posiciones sin recurrir a ningún gremio, escuela, corriente o discipulado que lo defienda. Ha escrito en representación de sí mismo, lo cual jamás será desdeñable. Su mérito es mayor cuando recordamos que ha embestido contra mitos populares, desde Gardel hasta Maradona, además de criticar el peronismo, los relativismos, las vanguardias estéticas, entre otros asuntos. Huelga decir que, para varios de sus compatriotas argentinos, lo pensado por él resulta incómodo. Así, para presentarlo, podemos usar la palabra que dio título a un programa televisivo que tuvo con Marcelo Gioffré: aguafiestas. No se trata de un demérito, sino todo lo contrario. Es que, sin importar el país, urgen voces disonantes.

Salvando diferencias, si se pidiera la identificación de un aguafiestas boliviano, alguien dispuesto a cuestionar prácticas, valoraciones, prejuicios y tendencias populares, con seguridad, no sería difícil hacerlo: H. C. F. Mansilla.  Efectivamente, desde su primer libro, lanzado hace más de 50 años, ha persistido en el ejercicio del razonamiento crítico. Ha dejado constancia de su disconformidad en múltiples áreas. Los servicios públicos, la justicia, el desempeño de policías, las afectaciones al medio ambiente, los laberintos burocráticos, al igual que una invariable politiquería, entre otros temas, lo movieron a la reflexión. No fueron quejas caprichosas, exentas del rigor que debe darse a observaciones para ser verosímiles; sus refutaciones se han distinguido siempre por su jerarquía e imparcialidad: todos han sido criticados.

Por su época de formación universitaria —década del 60, siglo XX—, lo más razonable habría sido tener militancia izquierdista. Era la regla entre intelectuales de Latinoamérica, llegándose a desear una fórmula que combine libros con fusiles, tal como lo hizo Debray. Pero Mansilla no fue seducido por la dictadura del proletariado y los ataques al Imperio. En distintas obras, dejó constancia de sus objeciones al respecto. Mientras, por ejemplo, había autores, incluyendo a Mario Vargas Llosa, que respaldaban al castrismo, él nunca se sumó al desatino de apoyarlo, pues, desde Sierra Maestra, existían razones válidas para criticar esa línea. No ha sido marxista, leninista, estalinista, trotskista, maoísta, etc. A propósito, en Bolivia, cuestionó a Fausto Reinaga y René Zavaleta, o sea, dos vacas sagradas de quienes abominan del capitalismo por estos lares.

Con todo, la incomodidad que sus textos ocasionan no se agota en círculos afines al socialismo. Revisando sus escritos, encontramos cuestionamientos a quienes tendrían una postura diferente, de derecha. De este modo, con la misma solvencia, ha criticado al empresariado y sus prácticas mercantilistas, así como también los vicios de partidos políticos que, aunque se presenten como demócratas, lo son sólo superficialmente. No es apologista de la industrialización, razonando sobre problemas ecológicos cuando el tema causaba escaso interés. Nada de hacer la venia a las élites actuales. Es más, tuvo hasta la gallardía de reivindicar virtudes aristocráticas en tiempos nada propicios para el efecto. Lo ha hecho, como muchas otras intervenciones suyas, porque no le interesa entretener a las mayorías, secundarlas, sino ser leal a sí mismo. Esperemos que un largo futuro sea todavía testigo de su oficio.

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vida y obra de Manfredo Kempff Mercado

      Fue un caso extraordinario de entusiasmo y amor hacia la filosofía. Augusto Pescador   1. Aspectos biográficos   Manfredo Kempff Mercado nació el 8 de enero del año 1922 en Santa Cruz de la Sierra. Fue hijo de un médico alemán, Francisco Kempff, y una dama cruceña, Luisa Mercado, quienes tuvieron cinco hijos, los que realizaron aportes de importancia a la sociedad. A propósito, se destaca lo hecho por Enrique, hermano mayor de Manfredo, pues debe ser considerado como uno de los principales escritores del siglo XX en Bolivia. Asimismo, se resalta la figura de Noel, importante biólogo que, trágicamente, fue fatal víctima del narcotráfico, desencadenando una indignación ciudadana que sirvió para repudiar a los que incurrían en esos hechos ilícitos. Nuestro pensador obtuvo su bachillerato en el Colegio Nacional Florida. Luego, contando veintidós años, se tituló de abogado gracias a la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno. Su tesis, defendida ...

¿Por qué se unirían los candidatos del MAS?

    El cinismo político asume las más variadas formas, desde la más repugnante impudencia hasta las pérfidas astucias diplomáticas. Guillermo Francovich   La política puede relacionarse con diferentes conceptos. Hannah Arendt se decantaba por asociarla con la libertad y Schmitt, a su vez, pensaba en el conflicto. Hay otros enfoques, desde luego; sin embargo, existe uno que me parece hoy más provechoso. Aludo a su lazo con las coaliciones. Porque, conforme a Torcuato di Tella, tendríamos aquí algo que le resulta fundamental. Sin esas alianzas, acuerdos, pactos o frentes, los procesos políticos, peor todavía en democracia, serían esencialmente afectados. Pero no basta con describir este fenómeno. Cabe asimismo la reflexión sobre los motivos que llevan a conformar un grupo con miras al ejercicio del poder. Subrayo que no me refiero a los discursos engañosos, la lírica del amor al pueblo, entre otras tonterías. No, por ética ciudadana, lo que se debe hacer es aventura...

Del respeto a la inteligencia de los electores

    En resumen, el votante típico no es la isla social ni el idiota moral descrito por la teoría económica de la democracia. Es un ciudadano preocupado, si bien frecuentemente engañado y algo holgazán . Mario Bunge   En 1944, estando disconforme con el panorama que protagonizaban algunos periodistas, Albert Camus escribió sobre cómo deberían ejercer su oficio. Remarcó entonces la necesidad de ayudar al público a comprender las noticias, al igual que indicó cuán relevantes eran las reflexiones políticas y morales del presente. Apelaba, pues, a las ideas con el objetivo de señalar un camino que, inevitablemente, se debía transitar para cumplir una función útil, satisfactoria, incluso ejemplar. Sostuvo algo más que cabe recordar ahora. Pasa que el hombre de prensa, así como, en determinados contextos, cualquier escritor, debía procurar que se despertara el sentido crítico del lector y no, desde ninguna perspectiva, apelar a su inclinación hacia lo fácil. En otros tér...