Ir al contenido principal

Friedman, el pensador político





Quien diga verdad por presionarle a ello ajenas razones, o por la utilidad que le reporte, sin que tema decir mentira cuando no perjudique a nadie, no es hombre totalmente veraz.
Michel de Montaigne

Esa labor conocida como compromiso intelectual y que, a veces, por desgracia, invocan varios oportunistas, permite hablar sobre Milton Friedman. Pasa que, además de sus menesteres académicos, monetarios, estadísticos, incluso matemáticos, encontramos un individuo al cual los asuntos públicos o cuestiones sociales no le causaron ningún aburrimiento. Es más, cuando se revisan sus intervenciones mediáticas, pues fue generoso en esos afanes, resulta manifiesto que hasta disfrutaba de aquello. Porque, según lo recordado por los que se relacionaron con él desde joven, su condición de polemista era indiscutible. Consiguientemente, quien recibió el premio Nobel de Economía en 1976 tuvo estos intereses y, como era previsible, sus posiciones respondieron a ideas que formuló en libros escritos junto con su esposa, Rose, así como al componer las columnas que, desde 1966, publicó la revista Newsweek. Vale la pena remirar sus planteamientos.
Sin duda, el poder es un concepto capital de la política. Es verdad que Montesquieu fue original al propugnar su división; no obstante, la pretensión de controlarlo ha estado presente desde tiempos antiguos. Friedman se inscribe en esta tradición. No puede haber otra conclusión cuando, en la introducción de Capitalismo y libertad, leemos: “La gran amenaza a la libertad es la concentración del poder”. Mientras éste se fortalecía, crecía el peligro de que nuestro valor más preciado terminara socavado, suprimido. Por esta razón, nuestro pensador percibe tal riesgo. Acentúo que, para dicho intelectual, frente a ese poder político de tipo absolutista, debía oponerse un poder económico, el del mercado, en donde la coordinación de las actividades individuales nunca se controlaría de modo total. Debía lucharse, por ende, contra “la tiranía de los controles”, conforme a una expresión que usaba.
En su lógica, el Estado tenía que ser limitado y descentralizado para salvaguardar la libertad. Como él lo hizo en diferentes oportunidades, es bueno apuntar que debían confluir dos clases de libertad, una económica y  otra política. No sólo esto, puesto que, para ese baluarte de la Escuela de Chicago, la libertad económica era una garantía de la libertad política. Resalto que no se trata de una libertad atómica, drásticamente individual. Es que, cuando Friedman habla de libertad, piensa en la sociedad. A propósito, preciso que, desde su perspectiva, los medios apropiados para quienes amparaban el liberalismo eran dos: libre discusión y cooperación voluntaria. Así, se relegaba la coerción como recurso predilecto, al menos si procurábamos una solución óptima de problemas comunes.
Friedman no era un utopista ni tampoco alguien que objetara las moderaciones. En su ideario, podemos percibir el ánimo de avanzar con cordura, sin aspiraciones radicales, lo cual facilitaba la llegada de algunas victorias. Esto se demuestra con su lucha por eliminar el servicio militar obligatorio. Asimismo, ese gladiador de la libertad intentó abolir el carné de conducir, las licencias de médicos, la jubilación estatal y la construcción de viviendas sociales. Además, con solidez, fue partidario de no penalizar el aborto, las drogas ni la prostitución. Acoto que, cuando planteaba sus críticas a las leyes vigentes, no pensaba únicamente en la libertad, sino también en las otras personas. Porque, en su criterio, el deseo de ayudar a los demás no es incompatible con el sistema de mercado libre, siempre que no se trate de una norma tan coercitiva cuanto indignante.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vida y obra de Manfredo Kempff Mercado

      Fue un caso extraordinario de entusiasmo y amor hacia la filosofía. Augusto Pescador   1. Aspectos biográficos   Manfredo Kempff Mercado nació el 8 de enero del año 1922 en Santa Cruz de la Sierra. Fue hijo de un médico alemán, Francisco Kempff, y una dama cruceña, Luisa Mercado, quienes tuvieron cinco hijos, los que realizaron aportes de importancia a la sociedad. A propósito, se destaca lo hecho por Enrique, hermano mayor de Manfredo, pues debe ser considerado como uno de los principales escritores del siglo XX en Bolivia. Asimismo, se resalta la figura de Noel, importante biólogo que, trágicamente, fue fatal víctima del narcotráfico, desencadenando una indignación ciudadana que sirvió para repudiar a los que incurrían en esos hechos ilícitos. Nuestro pensador obtuvo su bachillerato en el Colegio Nacional Florida. Luego, contando veintidós años, se tituló de abogado gracias a la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno. Su tesis, defendida ...

¿Por qué se unirían los candidatos del MAS?

    El cinismo político asume las más variadas formas, desde la más repugnante impudencia hasta las pérfidas astucias diplomáticas. Guillermo Francovich   La política puede relacionarse con diferentes conceptos. Hannah Arendt se decantaba por asociarla con la libertad y Schmitt, a su vez, pensaba en el conflicto. Hay otros enfoques, desde luego; sin embargo, existe uno que me parece hoy más provechoso. Aludo a su lazo con las coaliciones. Porque, conforme a Torcuato di Tella, tendríamos aquí algo que le resulta fundamental. Sin esas alianzas, acuerdos, pactos o frentes, los procesos políticos, peor todavía en democracia, serían esencialmente afectados. Pero no basta con describir este fenómeno. Cabe asimismo la reflexión sobre los motivos que llevan a conformar un grupo con miras al ejercicio del poder. Subrayo que no me refiero a los discursos engañosos, la lírica del amor al pueblo, entre otras tonterías. No, por ética ciudadana, lo que se debe hacer es aventura...

Hacia una victoria insuficiente

- El 12 de octubre de 1936, tras escuchar las arengas e imprecaciones franquistas del general José Millán Astray, célebre por su apego a la muerte, Miguel de Unamuno y Jugo habló sin que las charreteras pudieran arredrarlo. Como siempre, la refutación de este pensador fue urticante para quien causó su lanzamiento; otra vez, proclamaba lo que le parecía correcto, subrayando asimismo las falsías del eventual contrario. En la ocasión de marras, dirigiéndose a los falangistas y al necrófilo militar que habíalos excitado previamente, dijo: «Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha». Fue así como el apasionado belicista originó uno de los discursos más ilustres que un meditador haya lanzado contra la soberbia del poder. Meses después, el arrojado filósofo moría encerrado en su domicilio, restricción que se le impuso por no apoyar la cruzada de Fran...