En el reconocimiento consentido, hay que ser capaz de mantener cara a cara dos libertades que parecen excluirse: la del otro y la mía. Simone de Beauvoir Paul Ricoeur pertenece a ese grupo de pensadores cuyas ideas estuvieron marcadas por el encierro. En 1939, este filósofo fue hecho prisionero. Estuvo en varios campos de concentración. No es casual que, habiendo tenido esas agudas experiencias, se haya ocupado de reflexionar acerca del mal o el sufrimiento. Sin embargo, sintió igualmente predilección por otros temas. Así, en distintas páginas, se decantó por escribir sobre la relación con los demás. No cabe, pues, imaginar a quien trabaja en un despacho sin tener presente al prójimo, evitando razonar acerca de cuál es su importancia para nuestra propia existencia. Es cierto, la filosofía tiene que ver con el conocer, mas interesa también reconocernos en ese otro. Nadie niega que sea difícil, por lo cual su esfuerzo se destaca. Esto se nota cuando leemos el último de sus libros, ...
Olviden la ordinariez que infesta nuestra sociedad, los deberes preceptuados por las agendas laborales y el diplomático recurso de no insultar al prójimo... Caerse del tiempo demanda una extravagancia posmoderna: vivir, aunque sea un instante, con total libertad.