¡Cuántas veces las mejores cualidades encuentran menos admiradores y cuántas veces la mayoría de los hombres toma lo malo por lo bueno! Ése es un mal que se observa todos los días. Christian Fürchtegott Gellert Nietzsche tenía el convencimiento de que su grandeza sería reconocida únicamente después de la muerte. No lo dijo sólo en su ya casi demencial Ecce homo ; era una certeza que lo acompañó varias veces. Sus contemporáneos no tendrían, pues, la lucidez necesaria para valorar el pensamiento que forjó en vida. Incomprendido entonces, encontraría la gloria en lo venidero, tal vez cuando haya más hombres dispuestos a cuestionar las tradiciones. No es casual que se haga mención a la cantidad. Pasa que, mientras la mayoría opte por consagrar determinados principios, valores, ideales, pero también prejuicios e insensateces, las voces disidentes serán aborrecidas o, con regularidad, desdeñadas. Sin embargo, por más impopular que resulte, no se descarta que un a...
Olviden la ordinariez que infesta nuestra sociedad, los deberes preceptuados por las agendas laborales y el diplomático recurso de no insultar al prójimo... Caerse del tiempo demanda una extravagancia posmoderna: vivir, aunque sea un instante, con total libertad.